Según dicen por ahí, la colección de Lauren Conrad es algo que se acerca a lo magnífico, pero yo lo encuentro exagerado. Nada de eso podría ser verdad, nada de eso es cierto, y al mirar sus creaciones, no puedo ver dónde está la magnificencia.

Lo clásico está presente, es cierto, pero eso no tiene nada de nuevo. Más bien, es la fama del diseñador la que obliga a hablar bien de él. Lo que ofrece la colección de Lauren Conrad es bonito, políticamente correcto, sutil y delicado.

Todo lo que vemos de Lauren Conrad, es digno de una socialité. Vestidos pequeños y encantadores, maxi vestidos, sombreros de ala ancha en medio de una asoleada playa y encajes que podrían hacer lucir dichosa, a cualquiera.

Los pantalones de esta colección son como los que alguna vez mostró Bianca Jagger en más de alguna revista, con pierna ancha y un estilo que sólo ella podía imprimir a esas prendas tan simples.

La gracia del diseño es imprimir un poco de locura, pero a veces la locura no está presente ni en el más mínimo detalle, y sólo se puede ver una repetición, un refrito, una copia mejorada de cosas que ya hemos visto tantas veces antes. La moda nunca termina de satisfacer nuestros deseos.

Vía: Refinery29

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