Las modas siempre cambian, y eso no es un misterio para nadie, pero una cosa es que cambien, y otra que nos resulte favorecedora.

La tendencia inspirada en el viejo oeste creo que no es favorecedora para todas, y ya les diré más adelante por qué. Hay corbatas tipo bolo, vestidos con la espalda recortada, faldas midi, pantalones recortados y piezas clásicas, inspiradas en las viejas películas.

Los sombreros redondos, los pantalones tres cuartos y los colores tierra y beiges, son la tónica de esta colección.

Cuando veo las faldas largas y las capuchas, me imagino a esas chicas de aspecto santurrón que se apareen por la iglesia cada cierto tiempo. En cierto modo, esta tendencia es un poco de eso, una tónica de santurronería hipócrita. Tal vez sea mucho mejor el estilo explorador.

Los vestidos de esta colección inspirada en el viejo oeste, son también muy largos, con grandes tajos y cortes, que a una chica curvilínea la podrían ver como una especie de monja sexy. En realidad, los contrastes perceptivos que causan estas prendas, son enormes.

Por las formas que van ejerciendo sobre el cuerpo, no recomendaría esta colección para el uso de cualquier chica. Más bien la dejaría sólo para aquellas que son muy delgadas y altas. Pero a las curvilíneas, les diría que mejor se abstengan, o corren el riesgo de verse como un hipopótamo.

Vía: Refinery29