¿Cómo las industrias de la moda y el medio ambiente se reflejan en la sociedad?

Existe un 100% de probabilidad de que todas las personas del mundo se hayan levantado esta mañana y hayan pensado qué ponerse, incluso aquellos menos pudientes en términos económicos. La evidencia más clara de esto es que nadie suele encontrar a ni una sola persona desnuda caminando por las calles. Todo ser humano sabe que debe vestirse para ciertas ocasiones de cierta manera.

De seguro todos han pensado qué ponerse, a dónde deben ir más tarde, cuál será el clima durante el día, la gente con la que se encontrarán y qué actividades harán en esos momentos. La ropa de moda existe para todos estos aspectos que las personas tienen en cuenta todos los días, aunque muchos confundan esta clasificación con vestidos caros, zapatos de ciertas marcas o las combinaciones que son tendencia en ciertos tiempos.

Esta visión de la moda y de todo lo que refiere a lo estilístico y lo “fashionable” es común en la actualidad dentro de la sociedad: llena de prejuicios y desentendimientos. La moda es caracterizada como un arte vacío, frívolo y completamente desprovisto de calidez, como un arte cuyo fin último es la ganancia económica y el triunfo de unos pocos diseñadores y modelos. Sin embargo, todas las personas se benefician de ellas en el día a día sin saberlo.

La moda: la diferencia entre lo que es fashion y la ropa del día a día

En gran parte de las conversaciones que pueden escucharse sobre moda, encontrar temas clásicos como marcas de ropa, de bolsos o de jeans como Sybilla y otras tantas es más que normal. Otros debates pueden tratar sobre tendencias en telas o materiales de confección, como el cuero, la lana y, en la actualidad, incluso hasta sintéticos. Lo que es “fashion” sin embargo, es un tópico mucho más profundo de pensar.

Lo fashion, en pocas palabras, es aquello que se consume, que puede ser Ropa de mujer, zapatos y otros accesorios, que aparecen y desaparecen constantemente de la vida de las personas a medida que pasa el tiempo y las tendencias cambian en los mercados. Las empresas y sobre todo el marketing publicitario son los que actúan como guías de las personas sobre qué es lo que “está de moda y deben usar” y lo que ya “no está de moda”.

La moda, como se indicó antes, es un arte milenario indiscutido. Sin embargo, lo “fashion” es una industria (y una muy exitosa), después de todo, cada persona en el mundo adorna su cuerpo los 365 días del año de una forma u otra en base al lugar donde vive, porque la tienda de Basement está más cerca, acorde a la estación del año, por los requerimientos de presencia laborales y cientos de otros factores que la influencia en cada instante.

En este sentido, lo que es fashion toca cada una de las vidas de las personas. De acuerdo a los datos ofrecidos en una charla para TED en 2019, la Dra. Jennifer Millspaugh asegura que la industria fashion recauda unos 2,5 trillones de dólares cada año, un poco más de 300 dólares por persona en un término medio. Los motivos de estos gastos que pueden sonar extremos son perfectamente entendibles si cada uno se sentara a pensarlo.

La moda no es tan solo pedazos de tela, colores y estilo: la moda ofrece la oportunidad a cada persona de expresarse ante el mundo con lo que lleva puesto. Es una manera de demostrar osadía, seriedad, picardía, seguridad, determinación, libertad o incluso algo de inconformidad con la moda misma. La ropa, los accesorios, los calzados y el maquillaje son la firma de cada individuo que afirma con certeza: “aquí estoy, esta soy yo”.

De la misma forma, la ropa elegida ayuda a las personas a alinearse con una cultura o con la comunidad con la que ellas se sienten más cercanas. Todos poseen un sentido de pertenencia o desean tenerlo, es uno de los principios humanos más corrientes ya que, como dice la frase: “nadie es una isla”. En ocasiones, sobre todo para los más jóvenes, es imperativo encontrar un lugar en el que se puedan sentir cómodos y ser ellos mismos.

La industria de la moda aplacó las necesidades de la sociedad

Es cierto que muchas veces las personas creen que no es urgentemente necesario comprar ropa nueva como Basement marca, pero eso queda en las decisiones de cada individuo libre.

Aún así, comprar ropa se trata de una decisión no solo económica, sino también emocional y personal que depende no solo de las ganancias mensuales que alguien posee, sino también del deseo de desarrollarse como seres sociables y pertenecientes a algo más grande que ellos. Algunos encuentran esto en una Sybilla tienda y otros en sitios menos comunes.

Esta necesidad, cientos de años antes, solía ser muy difícil de satisfacer. Hablamos de tiempos en los que cada prenda era cosida a mano por y para muy pocas personas con alto poder adquisitivo. Sin embargo, con la creación de la máquina de coser de 1830 y la evolución de esta con la llegada de los aparatos eléctricos en el siglo XX la ropa comenzó a acercarse con facilidad a cada miembro de cada hogar.

Cada tela y material cosido que mucha gente lleva puesto en este momento fue hecho con manos humanas gracias a estos inventos. La moda, entonces, es capaz de ser un arte que no solo viste bien a algunos, sino que busca vestir a todos. Con las máquinas de coser la tasa de producción de toda clase de prendas aumentó alrededor del mundo, iniciando una ola que va desde Zara en España a Basement Perú y que continuará de esta forma por muchos años más dentro de esta industria.

La sustentabilidad y la contaminación en la industria de la moda

industria de la moda sociedad 2

Otro punto de vista encomendable sobre la moda es su incansable búsqueda por ser lo más innovadora posible en términos tecnológicos y sostenibles en cuanto a los recursos que ésta utiliza para fabricar sus variadas prendas. La creación de Ropa de vestir mujer es parte de una de las industrias que mayor contaminación producen en la actualidad, algo que muchas empresas buscan remediar lo más pronto posible.

Pero, ¿qué es sustentable para el negocio que implica la moda? La moda es una industria global que depende de cientos de empresas que proveen de materiales y recursos que no son sanos o renovables. Para abaratar costos, por ejemplo, muchas marcas comenzaron a utilizar plásticos, que son muy dañinos para el ambiente y que no pueden deteriorarse en miles de años.

Esta misma discusión tuvo lugar hace poco más de dos décadas sobre la ropa y sobre todo de los abrigos de pieles de animales: algo que fue fashion por cientos de años y que hoy muy pocas personas ven con buenos ojos. El daño cometido para con los animales se convirtió hoy en el daño constante que se hace al ambiente con el uso de químicos para crear ciertas prendas de manera industrial.

El plástico y el poliéster son excelentes ejemplos de materiales que han abaratado los costos de ropas y accesorios para miles de millones de personas, pero que provienen del petróleo y sus derivados. Además, es necesario tener en cuenta también las gigantescas cantidades de energía eléctrica que utilizan o el agua potable que gastan para producir sus bienes.

En este aspecto, la industria de la moda se encuentra en una difícil encrucijada: si las pieles de los animales están fuera de discusión y los plásticos también, ¿de qué otra manera se puede fabricar ropa más sustentable? Por el momento, no hay respuestas claras a esta cuestión, por lo que lo único que puede hacer la sociedad es esperar por algo nuevo que la tecnología sea capaz de crear y que sea favorable para nuestra salud y la del mundo.

A fin de echar algo de luz en este tema, una posible solución podría ser el trabajo artesanal basado en el uso de plantas como el algodón o la lana de varios animales (sin ser dañados, como las ovejas). A esto apuestan varias compañías como Sybilla Peru y varias más alrededor del planeta. Las desventajas de este método es que las ropas creadas deberán ser fabricadas en los países que poseen dichas materias primas y no de manera industrial.

El gran problema al esperar creaciones masivas de ropas sin los procesos de producción regulares es que existe una escasez de mano laboral para llevarlas a cabo y, para muchas industrias, implican un gasto que no pueden darse.

¿Qué podemos esperar sobre la industria de la moda a futuro?

Retroceder a tiempos en los que la ropa se hacía de una manera es como dejar de usar automóviles para volver a las carretas de caballos, o lavar la ropa en el río antes de usar una lavadora. Esta regresión sería también como comprar un atuendo hecho a mano a números exorbitantes en vez de pagar un precio razonable por Basement ropa.

Actualmente, las opciones “de moda” para aquellos que quieren derrocar a las industrias que contaminan el ambiente y abusan de recursos naturales es, simplemente, comprar menos ropa. Otros, recomiendan adquirir prendas usadas o del tipo “vintage”. De seguir así, ¡muchos terminarán pensando que la mejor manera de adquirir sostenibilidad es andar desnudos!

A la hora de elegir nuevos atuendos, estas opciones requerirían un cambio social y cultural masivos que no suelen darse de un día para el otro. Serían necesarias varias generaciones para lograr algo así y están todos invitados a dar los primeros pasos en ello, aunque es posible que no lleguen a ver los resultados, al menos no mientras Sybilla precio siga siendo tan accesible para la mayoría que necesite ropa de inmediato.

Sustentabilidad en la artesanía: el caso de Camila Basurco

En un artículo escrito por la periodista Mireya Peredo, podemos apreciar los orígenes y el éxito de la marca The Last, fundada por Camila Basurco, que invoca este interés por crear artesanías hechas a mano y, por lo tanto, de esencia sostenible. Actualmente, The Last “promueve el trabajo artesanal hecho en Perú y otras partes del mundo”, acorde a la periodista.

Basurco, en el intento de “darle a las piezas artesanales esa connotación ‘cool’ que hace que las personas quieran llevarlas puestas”, llegó a mercados internacionales muy interesados en su creación, puesto que también se trataba de prendas que estaban cargadas no solo de algo atractivo en lo superficial, sino también de historias y culturas de un pueblo milenario.

Sin embargo, Camila Basurco se vio muy influenciada por la moda europea en el tiempo que ella pasó allí viendo toda clase de artefactos, artesanías y Ropa de moda para mujer. De esta manera, la artista admitió que en aquellos momentos se vio influenciada “por las siluetas más sueltas y clásicas”.

El futuro de la industria de la moda

La moda y lo que es considerado “fashion” no son conceptos estáticos de Basement mujer: se mueven en el tiempo y se ajustan a los gustos, necesidades y personalidades de las personas que componen a una sociedad. La razón de esto es fácil de comprender: las personas son tan dinámicas como la ropa que utilizan, sean cual sean las razones. Los individuos cambian, evolucionan, se desarrollan y viven diferentes experiencias que los llevan a vestirse como les gusta.

Ciertos aspectos relacionados a la moda sí durarán más en el tiempo, mientras que otros se transformarán en otras cosas. Es imposible esperar que de aquí a diez años que Sybilla ropa sea la misma que antes, pero sí se mantendrán ciertas tendencias como los lentes de sol, el material de los jeans o la clase de zapatos que se usan actualmente.

Estas no son simples conjeturas, sino hechos que cada individuo puede confirmar dándole una rápida revisión a su armario: es muy probable que encuentren prendas y accesorios que ya no se les ocurriría utilizar y otros que, aunque tienen muchos años siguen estando vigentes en términos de tendencia y de lo fashion.

¡La moda se encuentra en constante movimiento, así como sus intenciones para crear una industria más sustentable y eco-friendly!

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