El cuidado de nuestra salud empieza siempre por la prevención. Especialmente cuando se trata de un órgano tan delicado como la vista. Tanto da si tienes miopía o astigmatismo, si usas gafas, lentes antifatiga o lentillas progresivas diarias o si aún eres de los afortunados que no tienen problemas de visión: los siguientes consejos te ayudarán a mantener tus ojos a salvo.

Exposición a pantallas

Los dispositivos electrónicos suponen una seria amenaza para nuestros ojos si no tomamos las adecuadas precauciones en cuanto a la distancia e iluminación apropiadas para su uso. En el caso de un ordenador, lo ideal es tener el monitor a no menos de cincuenta centímetros y formando un ángulo de noventa grados. Los teléfonos móviles y tablets deben estar a unos 40 cm de nuestra vista y los televisores a una distancia equivalente al doble de su tamaño (medido en diagonal). Además, es recomendable rebajar la intensidad del brillo de monitores y pantallas y nunca usarlos a oscuras.

Iluminación e hidratación ocular

Con el objetivo de evitar la fatiga ocular, es fundamental contar con luz suficiente y preferiblemente natural siempre que realicemos una tarea que exija un esfuerzo visual a corta distancia (como leer, escribir, coser, etc.) o de larga duración. Si se está durante muchas horas frente a una pantalla, además, es imprescindible mantener los ojos hidratados. Para ello, aparte de beber mucha agua, parpadear con frecuencia y realizar pausas cada 20 minutos, recurrir a lágrimas artificiales puede combatir la sequedad ocular.

Productos homologados

Usar únicamente productos que cumplan la normativa sanitaria es esencial para garantizar la protección de nuestros ojos cuando tenemos que corregir algún defecto visual. En el caso de las gafas, apuesta por marcas que te ofrezcan cristales anti-reflejantes, ya que evitan la fatiga visual, son más estéticas y disminuyen los reflejos en la conducción nocturna. Si lo que buscas es la libertad y comodidad que aportan los lentes de contacto, las lentillas biofinity multifocal son una opción muy recomendable, ya sean de reemplazo diario o mensual. En ambos casos, no olvides que la higiene es fundamental. Las lentillas deben manipularse con las manos lavadas, guardarse en un estuche libre de bacterias y limpiarlas solo con soluciones de salina.

Alimentación sana

Una dieta saludable, rica en vitaminas A, B6, C y E así como en elementos antioxidantes y  ácidos grasos omega -3, es una aliada clave para fortalecer la retina, retrasar el envejecimiento de las estructuras oculares y prevenir la aparición de cataratas. Por el contrario, tener sobrepeso, hipertensión o el colesterol alto aumenta el riesgo de sufrir enfermedades oculares.

Revisiones periódicas

Es recomendable acudir al oftalmólogo, por lo menos, una vez al año, especialmente cuando se tienen patologías ya diagnosticadas. Igualmente, es aconsejable realizar revisiones periódicas a partir de ciertas edades si se tienen antecedentes familiares relacionados con problemas de visión o diabetes. La consulta  permitirá saber si estamos sometiendo a nuestros ojos a perjudiciales esfuerzos extra, ya sea por no estar corrigiendo defectos visuales o por tener una graduación incorrecta en nuestras gafas o lentillas.

La interiorización de estos consejos como rutinas diarias favorece el cuidado de nuestra salud ocular, un tesoro que requiere de atenciones y cuidados especiales para no resentirse.

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