Parece que en la moda todo empieza a desmontarse para comenzar de cero. Y es que la idea aquellas con la que parece que todas nacimos en el mundo fashion de que hay que tener en el fondo de armario un vestido negro que pueda combinar con todo, parece condenada a desaparecer. Y es que por mucho que el estilo de cada temporada lo adorne, ya era hora que dijésemos adiós al negro como comodín, y que apostásemos por un color mucho más lúcido, es más, más allá de él no hay ninguno, porque hablamos del vestido blanco.

Ese vestido que parecía haber quedado relegado al matrimonio, y que se prohibe a cualquier invitada que se precie a cualquier boda, parece haber querido cobrar fuerza y salir de un armario al que el negro le tenía relegado siempre al fondo, para salir solo en una ocasión de la vida. Así es como tras tanto tiempo, la fiesta también se viste de blanco, aunque por ahora, procuren no llevarlo a la boda de su mejor amiga.

Así que si no tienen un vestido blanco, ya están saliendo a comprarlo, y si ya se habían hecho con él, apostando por la modernidad sobre la tradición, a empezar a ponerlo, combinándolo con los mejores looks de la temporada.

Más info | Clarín