El 22 de noviembre de 1963, Jackie Kennedy vivió uno de los peores momentos de su vida. Ese día, su marido, el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, fue asesinado cuando paseaban en coche por una avenida de Dallas. Su vestido quedó cubierto de sangre y, según recuerdan las crónicas, la primera dama se negó a quitárselo para que todo el mundo viera la tragedia que había tenido lugar. Desde entonces y durante 100 años, ese vestido queda en custodia y no podrá mostrarse por expreso deseo de Jackie Kennedy. Pero, ¿por qué?

Hay quienes sospechan que este vestido, que siempre se había creído de Chanel, es en realidad una copia, con lo que por eso se mantiene el secretismo en torno al traje. La polémica se destapó con una entrevista que la revista Style hizo a Carine Roitfeld y Karl Lagerfeld durante la presentación del libro Little Black Jacket.

Mientras Roitfeld señaló que la primera vez que vio un Chanel fue cuando vio precisamente las imágenes del asesinato de Kennedy, Lagardfeld la corrigió diciendo que el traje rosa de la primera dama era falso. “Es una copia exacta de Cassini”, insistió el diseñador.

Este traje, que ya se ha convertido en una pieza mítica, cuenta con varias teorías. Unos afirman que es de la firma Chez Ninon, una tienda de Nueva York que podría haber copiado el corte de diseños de Chanel. Sin embargo, también puede ser que lo cosieran en Chez Ninon, pero que las piezas llegasen cortadas desde los talleres de Chanel en París. Vamos, un vestido auténtico, pero montado en Nueva York.

Sea como sea, lo cierto es que el traje es todo un icono del siglo XX. ¿Conoceremos en el año 2063 el verdadero patrón del que surgió el modelo?