Los tacones, como todo en esta vida tienen sus propios secretos.

Si eres de las que se pierde por un buen par de tacones pero a las dos horas termina desesperada por sentarse porque los pies se han declarado en huelga, no te preocupes, hay unos cuantos truquillos que puedes empezar a usar:

Para empezar no te acostumbre a ir totalmente plana por norma entre semana, tampoco es bueno para el pie y luego es muy difícil conseguir que el empeine aguante la postura del tacón. Lo ideal es utilizar por costumbre botas o zapatos con unos 3 o 4 cm de tacón, es cómodo, apenas se nota y la curva del pie se adapta mucha más facilmente a unos cuantos cm más.

Cuando vayas a comprar zapatos hazlo siempre por la tarde, el pie se hincha a lo largo del día y es muy fácil que un zapato que te hayas comprado por la mañana, te apriete y te haga polvo por la noche.

Si estás entre dos números piensa que la piel cede casi siempre y no hay nada más difícil en esta vida que andar con un zapato que chanclea. Si son botas puedes hacer trampas y poner una buena plantilla, el pie irá más cómodo.

En los zapatos de salón pon siempre medias plantillas de silicona y lleva en el bolso tiritas especiales para ampollas, las de silicona son perfectas, no se ven y anestesian el dolor.

Cuando estés de pie, no te mantengas en la misma posición, carga el peso de un pie a otro e inclínate cargando sobre los talones, siéntate a ratos y mueve los pies en círculos disimuladamente.

Nunca te pongas un tacón de aguja si vas a tener que andar mucho, escoge otro modelo con piso y tacón un pelín más ancho.

Y por último alíate con la moda: no es casualidad que los Peep Toe lleven años los primeros de la lista a la hora de elegir zapatos para eventos. Las plataformas son el modo más cómodo de llevar tacón.

Equilibran el peso, evitan que te claves en el pié todo lo que pisas ( como ocurre con los zapatos normales) y el tacón pese a ser fino nunca es de aguja total, con lo que también evita tener que ir haciendo equilibrios encima del zapato.

No nos engañemos; no hay cosa más ridicula que una mujer que tuerce los pies sobre unos tacones de vértigo. A las dos horas de llevarlos, no te darás cuenta, pero desde atrás llevarás uno de los tacónes totalmente inclinado hacia un lado y hace un efecto francamente horroroso.

Pero no te preocupes si es tu caso, si en la mayoría de tus zapatos tiendes a comerte las tapas por uno de los lados o por los dos; opta siempre por tacones un poquito más anchos y con un poquito de piso denate.

No pasa nada si no te gustan las plataformas, no te tienes que subir tan alto, las hay muy discretas y bastánte finas, de apenas un cm,  pero eso descansará mucho la suela del pié, te equilibrara a la hora de torcerlo menos y te hará muchísimo más cómodo andar.

Por último, a aprender se aprende andando…así que practica un poco por el pasillo de casa y ponte tacones de cuando en cuando para ir a trabajar, al final verás como te acostumbras casi sin darte cuenta.

Fuente y foto: Europa Press