Michelle Obama casi siempre ondulea vestida con la moda norteamericana en el extranjero, pero esta vez hizo la excepción y se lució con moda europea, usando un conjunto de Calvin Klein Collection para el Ayuntamiento de Oslo, donde el presidente Barack Obama aceptó el Premio Nobel de la Paz. La primera vez, Michelle llevaba uno de los diseños de Francisco Costa a la casa, combinando un vestido de terciopelo y una chaqueta con un cárdigan amarillo de Nina Ricci.

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Por la mañana de ese dia, ella salió de Air Force One envuelta en un abrigo de lana azul y cachemir de Narciso Rodríguez. En otras partes, la primera dama lucía una impresión lavada y un vestido rosa de tweed de la primavera 2010 de la colección de Rachel Roy, y Barbara Walters la integró al “The 10 Most Fascinating People of 2009”.

Vestir a la Primera Dama es de los deseos más fervientes de los diseñadores de todo el mundo, incluyendo a Roberto Cavalli, que dijo “me gustaría diseñar una envoltura hermosa para ella, pero será muy difícil elegir el color para Michelle Obama”. A pesar de lo difícil que se le haría elegir el color a Roberto Cavalli, el está seguro que algo muy bello podría crear para ella, y por que no, si después de todo, para eso deben estar los diseñadores, para servir a todas las mujeres, no solo a algunas, esas maniquíes huesudas de las pasarelas ¿no creen?.

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Cavalli es consciente también que la Primera Dama no suele llevar mucho de la moda italiana, pero no va en contra. “Ella debe llevar la moda estadounidense”, dijo alguna vez. “Tal vez ella ama a los diseñadores italianos, tal vez ella me ama. No lo sé. ¡Espero!, pero ella debe llevar la moda de su país y promover a los diseñadores norteamericanos”. Eso se llama compromiso por su país, porque si se fijan bien, en otros lados del mundo, esta regla no se cumple, ya que apenas ocupan el sillón presidencial sus maridos, las primeras damas corren a buscar a los diseñadores de renombre de cualquier lado del mundo, sin importar si son de su país. Lo de Michelle es compromiso con su país, y está bien.

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