La moda sostenible se ha convertido en una pauta global de consumo: Las nuevas generaciones se sienten especialmente vinculadas con su filosofía y, por supuesto, esto es algo que también se refleja en las tendencias estéticas y en el auge de marcas cada vez mejor posicionadas en el mercado como NA-KD que apuesta por la moda sostenible.
El concepto, no obstante, apareció por primera vez a finales de la década de 1980. En esa época, la industria de la moda estaba en su apogeo, con tendencias en rápido desarrollo y demandas de los consumidores cada vez mayores. La aparición de la moda sostenible trajo consigo un punto de vista diferente, ya que los diseñadores intentaban crear moda con un menor impacto medioambiental.
El origen de la moda sostenible
No obstante, su popularización tuvo un alcance global a partir de los años 2000. Los efectos del cambio climático y la mayor visibilidad de los riesgos asociados dieron paso a un contexto social más comprometido con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente lo cual, a su vez, comenzó a cambiar los modelos y hábitos de consumo. Sin embargo y en contra de lo que a priori se podría creer, la moda sostenible va mucho más allá de la reducción de emisiones o la salvaguarda del patrimonio natural. En realidad, se trata de una metodología de producción y una filosofía creativa en las que se da prioridad a valores no materiales y de corte social como la responsabilidad o la solidaridad. Dentro de la moda sostenible encontramos la moda ética que, al mismo tiempo, vela por la protección de los derechos humanos y la garantización de procesos productivos que velan por el bienestar de los trabajadores que participan de ellos.
De hecho, uno de los puntos de inflexión más importantes a este nivel fue una noticia de 2013 que tuvo eco a nivel internacional: El derrumbamiento de un edificio de fábricas textiles ubicadas en Bangladesh que acabó con la vida de más de 1.100 personas y que puso en el ojo del huracán las precarias condiciones laborales a las que las víctimas estaban expuestas. El accidente se convirtió en una especie de bandera roja que dio paso a un debate público sobre el origen de muchas de las prendas producidas, distribuidas y comercializadas en el mundo.
La esencia, por tanto, de la moda sostenible es apostar por una alternativa más saludable y consciente de consumo, incentivando criterios fundamentales en materia de sostenibilidad ambiental pero, también, social.
Un cambio de paradigma
La moda sostenible o slow fashion surge como contrapunto del fast fashion, es decir, el contexto del consumo desenfrenado, la obsolescencia y el descarte de ropa sin control. Su aparición fue fruto de una necesidad cada vez más perentoria pues, se estima que la industria textil genera alrededor del 20% de las aguas residuales del planeta y, aproximadamente, el 8% de la emisión de gases de efecto invernadero.
Estas alarmantes cifras hicieron que en 2018 la propia ONU declarase la emergencia ambiental por el consumo desmedido de recursos naturales y los elevados índices de contaminación asociados a los procesos productivos en el segmento textil.
Su presencia es, sin duda, importante y ocupa un papel relevante desde el punto de vista social, humano y educativo.
Las bases de la moda sostenible
Una de las aportaciones más importantes de la moda sostenible ha sido el uso de materiales naturales y orgánicos. Esto se ha visto como una forma de reducir el uso de materiales sintéticos y las emisiones que conlleva su producción. Las empresas han virado hacia planteamientos que ponen en el centro opciones más sostenibles, como el algodón y el lino orgánicos, para implementarlos de forma estandarizada.
La aparición de este nuevo enfoque ha ido, por otra parte, de la mano del desarrollo de nuevas tecnologías y procesos. Poco a poco, las empresas han comenzado a aplicar tecnologías como la conservación del agua y procesos de teñido ecológicos, que contribuyen a reducir el impacto medioambiental de forma cada vez más contundente. Por otra parte, las empresas han implementado de forma gradual métodos de producción que han sentado un precedente claro dentro de la moda sostenible: El upcycling y la reutilización de materiales son dos ejes esenciales en un cambio de paradigma que tendrá un impacto directo sobre el planeta.
Algunos de los principales principios que la rigen son:
- Aprovechamiento y protección de los recursos naturales que intervienen dentro de las fases de diseño y elaboración de las prendas.
- Orientación a fórmulas que generen un impacto ecológico reducido a través de, entre otras cosas, materiales reciclables.
- Minimización de la huella de carbono.
- Seguridad y garantización de unas condiciones económicas y laborales para los trabajadores que forman parte de la industria, incluyendo la creación de entornos de trabajo saludables, higiénicos o un salario digno.
- Promoción del desarrollo social del área geográfico en donde se inserta el negocio o fábrica.
- Dar prioridad a la duración y conservación de las prendas.
- Potenciar el upcycling, es decir, la generación de flujos de producción basados en la producción de prendas a partir de otras preexistentes.