Durante el 2020, este look fue de las mayores tendencias tanto para hombres como para mujeres. El confinamiento fue para muchos la oportunidad perfecta para probar a raparse, y también aprovechar para sanear el cabello. El no poder salir de casa fue el empujón perfecto para probar muchos peinados que no te atreverías a lucir.

Aunque se convirtiera en tendencia el pasado año, eso no significa que no sea un look que siempre está de moda. Y así es, muchos deportistas, actores, cantantes… lucen la cabeza rapada, y para muchos hombres es toda una garantía de éxito.

Además, este look da la oportunidad de hacerlo tú mismo en casa. Existen una gran diversidad de máquinas específicas para la cabeza, con características particulares para que quede perfecto. Lo importante es comparar entre las que ofrece el mercado para que elijas la que mejor se adapte a tu necesidades.

Lo que debes tener en cuenta al comprar una máquina afeitadora para la cabeza es la frecuencia y el uso que le quieras dar. Este es el punto que te dará la clave para inclinarte por una entre toda la variedad.

Sin lugar a dudas, si el uso va a ser habitual, para asegurarte de que tu inversión sea rentable tienes que elegir un modelo de calidad. Las mejores máquinas están fabricadas con acero inoxidable, y eso significa que son resistentes al agua y no crean óxido, un detalle muy interesante para ofrecer un largo tiempo de vida útil del producto.

Muchas de ellas llevan otro tipo de piezas y complementos para aumentar la funcionalidad de la máquina, como por ejemplo varios peines guía para que puedas realizar otro tipo de peinados.

Consideraciones para hacerte un corte rapado

Si necesitas convencerte de la idea de raparte la cabeza, te damos una serie de apuntes que pueden resultarte muy útiles para que decidas si es el look que más te encaja.

Como hemos mencionado, que está de moda desde hace muchos años es indudable. Basta con ver a muchas personas influyentes del mundo del cine, de la música y de los deportes que han optado por lucir la melena al ras. Muchos de ellos muy sexys como Jason Statham, Zinedine Zidane o Maluma.

El actor Bruce Willis fue uno de los pioneros de este estilo. Sin duda, su decisión fue todo un acierto, ya que de ser un actor de serie más o menos conocido, al raparse empezó a lanzarse su carrera en el cine. Su apariencia cambió y le brindó la oportunidad de realizar una multitud de papeles muy interesantes.

Lo que es cierto es que muchas personas están hechas para lucir la cabeza rapada. Este look no luce igual en todas las formas de cráneos ni encaja con cualquier personalidad. Es por ello que antes de pasarte la máquina, debes realizar un pequeño examen de conciencia para saber si es lo tuyo o no.

Este corte tiene una serie de matices psicológicos que puedes valorar. Se asocia a un cambio en la vida, cerrar algún tipo de etapa o porque quieres optar por un peinado más cómodo. Son muchos los hombres que empiezan a sufrir calvicie o unas entradas pronunciadas y deciden que este estilo es el más práctico.

Puedes ir acortando el largo para ir viendo si te gusta el resultado, incluso complementar tu look con una barba. La forma de la cabeza suele tener imperfecciones y esta alternativa está especialmente indicada cuando la coronilla no está completamente despoblada o para los hombres que tienen melenas oscuras, abundantes, de pelo grueso e incluso rizado.

Lo importante es experimentar. Ver qué es lo que encaja con la forma de tu cráneo, con tu personalidad y si estás a gusto, acabar rasurando por completo.

Una moda que tiene mucha historia

Más allá de modas, raparse el pelo uno mismo es un gesto que se remonta hasta la antigüedad.

Ya en el antiguo Egipto, los sacerdotes se deshacían de todo el pelo por medidas de higiene, para mantener alejados a los piojos. En otras culturas y religiones como el budismo, es un signo de devoción religiosa por el valor de sacrificar la propia vanidad. En ritos del hinduismo pasa de la misma manera, y en el islam es una práctica tradicional como culminación de la peregrinación anual a la Meca.

A un lado de la religión, también ha sido considerado un símbolo de opresión. A los presos se les rapaba la cabeza por higiene y para generar cierta pérdida de personalidad. También en la vida militar ha sido habitual por cuestiones prácticas.

Por otro lado, rapar el pelo a una mujer se ha entendido históricamente como un gesto de castigo. Pero en estos momentos, es un look que siente increíblemente bien tanto a muchos hombres como a mujeres.