Metidos en plena ola de calor, son muchas las familias que acudirán a la playa y a la piscina para intentar soportar las altas temperaturas. Esto conlleva el tener que poner nuestro cuerpo al sol durante varias horas. No tener cuidado y protegerse de los rayos solares, puede acarrear importantes problemas de salud. Sin ir más lejos, la radiación solar es la principal causa de cáncer de piel en nuestro país. En el último año los afectados se han incrementando hasta un 10%. Se calcula que cada año se diagnostican hasta 78.000 casos.

Según los datos que maneja el comparador Acierto, 1 de cada 5 usuarios reconoce no protegerse del sol de forma correcta. Un punto en el que inciden desde el desconocimiento hasta las supuestas razones estéticas y que, entre otros, se plasma en un incremento de las urgencias por quemaduras y otras lesiones dermatológicas. Aquí es muy importante hacer uso de una buena crema de protección solar.

Los comportamientos de riesgo agravan las patologías veraniegas

Durante estos meses de verano, algunas enfermedades se ven agravadas por un comportamiento inapropiado de las personas. En el caso de las quemaduras del sol, no solo es importante elegir un buen protector solar, sino aplicarlo de forma correcta. Lo ideal es hacerlo media hora antes de exponernos y repetir el proceso al menos cada dos horas.

Para proteger la piel también será clave cubrir bien cicatrices y lunares, cuidar las zonas sensibles -como los labios, el escote y el cuello-, emplear una crema hidratante a posteriori, e hidratarse bien. Descartar los perfumes o cremas con perfumes también será vital, pues en caso contrario estaremos incrementando el riesgo de sufrir reacciones alérgicas y quemaduras más graves, especialmente las pieles sensibles.

Si hablamos de pequeños, las picaduras y caídas son muy frecuentes en verano. Lo peor es que 2 de cada 5 de estos accidentes tienen lugar fuera de la vista de los adultos.

Por un verano más seguro

Otras afecciones típicas de esta época son los hongos, las otitis, las conjuntivitis, infecciones urinarias, gastroenteritis, fracturas y deshidratación. Olvidar las chanclas, dejarse puesto el bañador mojado después del baño, abrir los ojos bajo el agua, dejar de lado las gafas de sol -o usar unas sin los filtros necesarios-, exponerse a cambios bruscos de temperatura, prescindir de los tapones, dejarse enterrar bajo la arena, caminar por la orilla de la playa -las caderas, rodillas y caderas pueden sufrir más de la cuenta por la inclinación- etcétera son descuidos que pueden acabar pasando factura. En todo caso, los expertos recomiendan llevar un pequeño kit para emergencias menores con gasas, suero fisiológico, analgésicos y demás.

En cuanto a la deshidratación y caídas, tendremos especial cuidado al hacer deporte (de hecho en verano se incrementa la práctica al aire libre fruto de la mejora de las temperatura), estirando antes de ponernos en marcha y prestando atención a todas las señales de nuestro cuerpo -calambres, adormecimiento, dolor muscular-.

En caso de viajar al extranjero no estaría tampoco de más contar con un seguro de viaje o salud que se haga cargo de cualquier incidencia, especialmente si nos desplazamos a un país extracomunitario u otro que cuente con un sistema sanitario de copago, si tenemos un accidente y necesitamos transporte sanitario para volver a casa, etcétera. En cuanto a la póliza de salud, nos permitirá acceder con mayor celeridad a la consulta del especialista y ahorrarnos los tiempos propios de las derivaciones de la Seguridad Social.

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