El segundo día del São Paulo Fashion Week superó ampliamente las expectativas del público, algo desanimado por la falta de sorpresas de la inauguración.

Ronaldo Fraga inició la jornada muy peculiarmente, ya que introdujo su colección con mujeres de 70 años que no eran modelos.

Siguiendo esta estética innovadora, Do Estilista colocó en el centro de la pasarela una hilera de caminadoras y bicicletas fijas donde los modelos masculinos se ejercitaban, mientras las modelos desfilaban alrededor.

Las piezas eran más bien juveniles, con leves marcas vintage, como los estampados de rombos. El azul fue el color predominante de la colección.

  

Forum Tufi Duek presentó una colección sobria. Con una pantalla gigante y la canción “Horses” de Patti Smith sonando, quedó esclarecido que la inspiración de estas piezas eran los caballos.

La colección incluyó grandes hebillas, lazos de cuero y flecos. El negro fue el color estrella.

 

Lino Villaventura propuso una colección de inspiración asiática, con colgantes mandarines y vestidos hasta la rodilla. Si bien pudo apreciarse una excelente sastrería, las piezas eran demasiado maduras.  

   

La colección más festiva fue la del afamado Alexandre Herchcovitch, con fuertes influencias de los cabarets dadaístas, de la banda punk berlinesa Die Todliche Doris y del mismísimo Salvador Dalí.

La paleta de colores fue muy variada (desde rojos intensos hasta el clásico negro), al igual que las telas utilizadas: sedas y pieles formaron parte de un mismo conjunto.

  

En esta edición, la concepción del desfile como espectáculo estuvo más presente, acompañando la singularidad  de las piezas con un gran despliegue escénico.