El estilo gótico, siniestro y brujeril se ha impuesto y es así como Anne Sofie lo ha entendido y hoy nos entrega una propuesta con diseños que llevan gatos negros, casas encantadas, colores oscuros, lentes de color sangre y caras pálidas.
Con esto, la noche de brujas trasciende de lo que era antaño y se transforma es una fiesta permanente, porque llevar de estos accesorios puestos cada día, es como ir un poco disfrazado en un día normal, sin llevar precisamente un disfraz.
Los bordados, encajes y brocados quedan como las telas favoritas de la diseñadora, que nos encanta a todas. Y qué decir de las plataformas, ideales para añadir un par de centímetros más a aquellas que necesiten subir su estatura y así lucir al máximo los vestidos. Los vestidos del otoño pueden ser casi traslúcidos, llevándolos con pantimedias y hasta polainas encima, más una bufanda o un gran sombrero.
Las joyitas con formas de calabaza, con brillantes son también hermosas, y apropiadas para cualquier fiesta, no sólo la de brujas, ya que ese look siniestro marca la diferencia con cualquier traje que se pueda aparecer, por ejemplo, durante un cumpleaños al que los inviten con disfraz.
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