Kate Moss no es una modelo que se levante de la cama para atender los requerimientos de cualquier diseñador por estos días. Pero para diseñadores como Louis Vuitton, una supermodelo como ella, hasta es capaz de llamar para entrar al desfile y participar en el show. Para la Semana de la Moda de París, eso fue lo que hizo.
Kate, con sus 37 años de edad, no tiene reparos en mostrar las secuelas que le ha dejado sobre los muslos, el cigarrillo. Pero lo importante es que para la próxima primavera, habrá trajes Prêt-à-Porter Vuitton a la altura de los más costosos, además de faldas y vestidos de corte princesa con capas, tul y rosetas con aplicaciones brillantes.
Lo más increíble, es que para aplicar unas plumas a un vestido, a la mano de obra de este afamado diseñador, le haya tomado más de 6 horas terminar el trabajo, pero así es esto. A simple vista nos puede parecer que el vestido emblemático de la colección es muy simple, sin embargo, hacerlo tomó muchas horas, muchas manos encima acomodando uno y otro detalle, para llegar finalmente a un resultado cándido, interesante y atractivo.
De las supermodelos, yo creo que todo tiene su fecha de vencimiento, y a Kate ya le está llegando la suya. Hay que abrir espacios para las que vengan más adelante.
Vía: fashion.telegraph