Tomar decisiones no es siempre una cuestión de racionalidad, sino que depende también de tu sexto sentido, del cual muchos psicólogos y expertos en diversas áreas del comportamiento humano, nos dan sus claves, aquí:

Decidir si contratar a alguien: A menudo los gerentes de recursos humanos sondean a la gente que entrevistan para un puesto utilizando su instinto conjugado a sus conocimientos, sin embargo, nosotros, la mayoría de los mortales, nos dejamos guiar por los prejuicios y la parcialidad personal.

Quiero decir con esto que, si un candidato les habla como su mejor amigo, ustedes lo catalogan como divertido e inteligente. Si el candidato les recuerda a su vecino odioso, les costará sentir simpatía por él. Hay que encontrar el equilibrio entre las referencias de los trabajos y la capacidad del postulante, además de guiarse por el instinto.

Tener una cita: Decidir si darle una oportunidad o no a ese hombre es una cuestión de química, que lo hace biológicamente compatible con ustedes. Si en su experiencia, siempre les ha tocado chicos malos, es mejor que acudan a otra opinión antes de seguir hacia una cita con alguien.

Si por el contrario, has elegido chicos decentes en el pasado, sigue tu instinto. Si no, puedes sufrir de ceguera intuitiva. Una buena amiga o amigo, que esté en una relación feliz es la única persona que te puede dar una opinión respetable para seguir.

Salud: Si sospechas que algo no anda bien en tu salud, indaga hasta obtener las respuestas. Se ha comprobado que los médicos se equivocan un 20% en los diagnósticos mortales. Como pacientes, tenemos el deber de seguir nuestro instinto en caso de sentir que algo anda mal.

Casarte: Antes de casarte, es mejor entrar a evaluar si son compatibles en sus creencias, valores y educación, entre otras cosas. Esta decisión conviene tomarla considerando algunos parámetros similares a los que tiene un gerente de recurso humano a la hora de decidir contratar gente.

Cambios drásticos: Si quieres cambiar de país, piensa si lo que realmente buscas es huir de la situación actual o vas realmente hacia una situación buena. Antes de tomar las maletas, evalúa los costos y beneficios.

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