Para el Día de San Valentín, nada mejor que atreverse a sorprender probando nuevos diseños y colores.

Aquí va una selección de estilos para que vayan haciéndose una idea de lo fácil que es hacer un cambio con pocos elementos, como por ejemplo, incorporando una falda de color vibrante, como la fucsia, a una blusa blanca común y corriente, y un par de zapatos beiges.

Un comodín que no puede faltar en tu armario, es una sencilla camiseta blanca, pero con un detalle diferente al común de las camisetas: un gran escote.

Una falda drapeada de color fuerte, será una gran opción para dar un nuevo toque, al igual que la ropa interior. Los zapatos de satén con plataforma en tonos verdes  y azulados también pueden ir perfecto con una cartera de piel trenzada de tamaño pequeño.

Las uñas, finalmente son un complemento que no se puede dejar de lado, y qué mejor manera de reinventarlas que pintarlas con un esmalte de color metálico en un tono verde esmeralda. Los esmaltes metálicos son a mi gusto, los mejores para las uñas, por un lado, porque ese brillo destaca mucho más que cualquier otro tipo de esmalte, y estando dentro de la gama de cualquier color.

Vía: vogue