Mentiras de la cosmética

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Cada vez que compramos un nuevo cosmético nos encontramos ante una nueva jerga que no todas consiguen entender debido al poco interés por informarse y al desconocimiento que existe en torno a los componentes que son la base de un producto cosmético.

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Para hacer la tarea más sencilla, y dar a conocer la importancia que tiene saber más acerca de los cosméticos que aplicamos sobre nuestra piel a diario, aquí expondré algunos de los términos más comunes utilizados en el etiquetado cosmético y algunas recomendaciones para elegirlos evitando poner en riesgo la salud, o al menos minimizarlos al máximo.

Desde los años 50 que se comercializan cosméticos, siendo el pionero la famosa marca Max Factor, que comenzó con una simple peluca hasta que paso a los cosméticos, componiendo a estrellas de la talla de Lucille Ball y Bette Davis, entre otras.

Afortunadamente, junto a la evolución de la industria, la mentalidad de la mujer ha cambiado y ya son muy pocas las que están dispuestas a frotar derivados del petróleo sobre sus rostros a menos que el plan de marketing sea demasiado irresistible.

Vamos al hueso del asunto, y debo decir que las etiquetas que van en los productos cosméticos son una descarada burla para nosotras, ¿saben por qué?, porque cuando éstas dicen “producto hipoalergénico”, no quieren decir nada, simplemente porque la FDA no exige prueba alguna para demostrar tal cosa, así de simple, cualquiera puede etiquetarse así y no haber pasado ninguna prueba que lo sustente.

Otra mentira muy grande es que digan ser “no comedogénicos”, cosa que es falsa ya que todos los productos cosméticos y sin excepción, se secan dentro del frasco y taponean la tapa, por lo tanto, también podrían obstruir los poros si no se enjuaga.

Otro modo de burlarse de la ignorancia de las mujeres, es decir en el etiquetado “producto libre de aceites”, y lo único que hacen estas empresas es cambiar el nombre del aceite (que va si o si dentro del frasco) por su nombre químico, que por supuesto, uno no conoce.

Cuando uno compra productos de empresas que predican no hacer experimentos en animales, bien puede estar comprando a una empresa que adquiere los productos y materias primas a otros laboratorios que sí hostigan y matan a los animales. Ellos solo los venden, entonces claro, no experimentan en animales, si ya lo hicieron otros.

Las demás mentirillas sobre productos hechos especialmente para pieles sensibles, o resistentes a los rayos UVB y UVA no tienen tampoco ningún sustento ya que la FDA no tiene modo alguno de medir la eficacia de esto.

Para terminar con esto, lo mejor que les puedo recomendar para cuando vayan a comprar cosméticos, es que se inclinen por aquellos más simples, con el menor número de compuestos y probar todo antes de aplicarlo, ya que incluso los productos más naturales pueden causar molestas alergias.

Foto: flickr