En tiempos de crisis, uno pensaría que los diseñadores jóvenes tienden a ser cautelosos con sus apuestas.

Sin embargo, Adam Lippes ha demostrado lo contrario: “Ahora es el momento perfecto para reunir todos nuestros recursos y realmente demostrar nuestro potencial. No es tiempo de ocultarnos”, declaró el talentoso diseñador en la Semana de la Moda de Nueva York, al presentar su colección Otoño Invierno 2009-10.

Las tiendas del Bryant Park sirvieron de escenario para dar a conocer las piezas que Adam ofrecerá en la próxima temporada.

Los colores radiantes fueron la estrella de la colección, al ofrecer trajes con divertidos estampados en fucsia, amatista, turquesa y borgoña.

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Como ya se pudo observar en la Semana de Alta Costura de París, la influencia asiática es la gran fuente de inspiración de los diseñadores. En este caso, la musa de la colección de Lippes fue una exhibición de viejas postales japonesas del Museo Peabody de Boston.

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En este encuentro entre Oriente y Occidente, los estampados fueron los protagonistas: flores en miniatura sobre pantalones plisados y blusas de seda con mangas dolman con imágenes del Monte Fuji orquestaban un contraste perfecto.   

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La tradicional flor de cerezo fue una imagen frecuente, bordada sobre tops negros y turquesas y en un delicado vestido de noche de algodón.

Lippes continúa sorprendiendo con sus piezas, confeccionadas para mujeres que no sólo quieren vestirse, sino también divertirse.