Pasar por Buenos Aires en pleno verano y con casi 40º de sensación térmica también tiene sus ventajas. Una puede asomarse al barrio de Nuñez y, luego de colas infernales y merchandising del carillo y del que puede costar a 5€ la camiseta, darse el lujo de disfrutar de la reina del pop y su Sticky & Sweet Tour.

Claro que no estamos aquí para hablar de música, puesta en escena ni cuerpo de bailarines, mucho menos de los besos que se da con las chicas del elenco… pero sí que la moda es capítulo aparte -y no tan aparte- en un show de Madonna.

Esta vez, la culpa de todo la tiene Givenchy y su cabeza de diseño Ricardo Tisci que, con su pasión por lo gótico y el color negro -al que irradió de contrastes con colores plenos y brillantes-, desplegó todas sus artes en el escenario, con dos conjuntos especialmente diseñados para la diva y en los que se descubren muchas -si no todas- las tendencias otoño/invierno de las que hablamos en posts pasados.

Abrió el show con un look gangster, sentada en su trono con un conjunto en satén negro, con organza de seda y perlas azabache. Los flecos de seda en el chaleco, el corsé y las botas altas de cordones interminables completaban el equipo. El otro look made in Tisci es una larga capa negra, sobre vestido de falda corta también negra y lazos de colores.