Pepe Botella introduce fruncidos, golas y cascadas de ruffles en sus suntuosos trajes de novia.

La generosidad de los escotes, contrastaba con el largo esponjoso de los vestidos, que flotaban a cada paso que daban las modelos sobre la pasarela.

Los trajes con un solo hombro, o con escote a lo Marilyn Monroe, hicieron furor. Una chaquetita corta, que apenas cubría los hombros, fue otro acierto de Pepe Botella, ya que sumado a las cintas de fantasía que rodeaban el traje, hacían lucir el vestido como el de una verdadera diosa griega.

Yo creo que la inspiración de los trajes debe venir de la antigua Grecia, porque hay mucha atención al detalle, que incorpora fruncidos, cintas y aplicaciones características de aquellas épocas. Cleopatra de seguro estaría fascinada con esta gama de vestidos.

Los encajes que cubrían los generosos escotes de corazón o tipo palabra de honor, hacían un juego demasiado seductor con esas infinitas capas de faldón blanco.

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