El vestido blanco y corto es uno de los clásicos y básicos de la primavera y el verano, los tejidos suaves son también característicos de la temporada estival, pero la conjunción de forma, tela y color debe dar un bonito resultado y a veces no es sencillo, no hay más que ver las propuestas de Pilar Vidal en las imágenes superiores, para darse cuenta de que un vestido blanco no siempre sienta bien y es que para mi gusto el primero tiene un pase, pero el segundo, viendo como le queda a la modelo, no me lo quiero ni imaginar en un cuerpo «normal», afortunadamente sus propuestas en color son más lucidas, a continuación vemos algunas imágenes, pero sus vestidos blancos de temporada me han decepcionado.
Sin embargo estos alegres de flores o rayas y de colores vivos e intensos son mucho más favorecedores, con esto no quiero decir que no se pueda vestir de blanco, sino todo lo contrario, pero cuando el vestido es liso y tan claro es mucho más importante su diseño y fundamental la elección de la textura y la caída de la tela, el blanco no sólo no disimula imperfecciones sino que las acentúa y por eso no debemos llevar una prenda de ese color pegada al cuerpo en una zona donde tengamos algún defectillo.
Se recomienda el uso de prendas claras, en particular blancas, en la parte superior o inferior del cuerpo según que seamos más anchas de abajo o de arriba respectivamente, por ejemplo, camisetas blancas para «chicas campana», ahora si optamos por un vestido de cuerpo entero, yo optaría por que éste no sea ceñido, si no más bien holgado y es que en contra de lo que muchos piensan, la ropa floja adelgaza visualmente mucho más que la apretada.