Empezar un sábado por la mañana con un desfile de Victorio & Lucchino n0 es una buena idea. O por lo menos para mí, que no son santo de mi devoción. ¿Por qué? Porque ya me tienen cansada, pero estoy así desde hace diez años, que me parece estupendo que sean sevillanos y que les inspire el flamenco (y más ahora que es Patrimonio de la Humanidad), pero para ver volantes y colas me voy a ver un desfile de Vicky Martín Berrocal.

Lo bueno: que al ser la temporada de otoño-invierno 2011-2012 la colección fue sobria en cuanto a colores y detalles y no tuvimos esos despliegues primaverales de volantes, lunares y flores a los que tienen acostumbrados. Muchas capas, mucha superposición de telas vaporosas, prendas con muchas piezas que evitaban siluetas estilizadas, que en algunos momentos resultaban interesantes pero en muchos otros a mí me daba la sensación de ser un poco homeless, con tantos trapos por ahí volando.

Intentaría verles algo bueno, pero yo no estoy hecha para apreciar a Victorio & Lucchino.

Fuente: Image.net