En el año 1940 la empresa DuPont lanzó al mercado las medias de nylon. Este nuevo material hacía que las medias fueran irrompibles, y prometían una resistencia sin precedentes. Por supuesto, tuvieron un gran éxito, y vendieron numerosas unidades (en un año se vendieron unos 64 millones de pares de medias) llegando incluso a haber disturbios frente a las tiendas porque se acababa el género. Todas las mujeres querían tener unas medias irrompibles en su armario. El eslogan de estas medias era ¡más fuertes que el acero! Pero…¿Qué pasó? ¿Por qué se volvieron frágiles? Pues porque a los empresarios de la industria textil les convenía que lo fueran. Las medias de nylon irrompibles, por tanto, duraron muy poco tiempo en el mercado, y las comenzaron a hacer menos resistentes. Si todas las mujeres tuvieran unas medias que no se rompiesen nunca, no habría más compras de éstas, por lo que no habría negocio. A los empresarios lo que les importa es que se produzcan cada vez más ventas de sus productos, para así conseguir beneficios económicos, pero en este caso, el negocio se paralizaría .

Todo esto se llama obsolescencia programada, es decir, se programa la vida de un producto útil, para cuando se acorte este periodo de vida, se vuelva a consumir. ¿Os imagináis ahora el tener unas medias irrompibles? Sería el sueño de muchas, incluyéndome a mí. Además yo soy de las que tienen que tener mínimo 3 pares de medias de cada tipo en casa, porque casi siempre se me rompen antes de ponérmelas, ¡casi solamente con mirarlas! Entiendo por una parte que es un negocio, pero…por lo menos podían fabricar un tipo de medias que duraran un poquito más que las de ahora, ¿no creéis?