Si ya en primavera la chica Cavalli tomó un giro inesperado en el territorio del grunge, su contraparte está en el camino de la zona rock.
Los motivos de la firma de leopardo fueron reinterpretados como un resumen de impresión que salpicaron los trajes y las chaquetas de cuero de motociclista, que aparecen con una guarnición perforada.
Los jeans de aspecto acuchillado, por su parte, consiguieron una actualización a través de suaves telas como la gasa que se vio en tiras impresas de tonos semejantes a la mezclilla.
El cliente objetivo de esta colección se define como una mujer de mundo, bien viajada y que tiene un armario para el día y otro para la noche. El diseñador pone un poco fuera de contexto lo que vendría a ser la versatilidad, ya que hoy en día, lo que lleva de día, también puede ser útil para la noche, sin embargo, el los separa y delimita de un modo tajante.
Vía