Más allá de lo que digan o puedan decir sobre la gestión gubernamental que realiza la famosa señora K, que por estos días se operó de un supuesto cáncer, que nunca fue tal, hoy analizaremos su look.

Analizar el look de una presidenta nunca es fácil, porque ya salen los comentarios de gente que opina sobre política y no se acota a lo que nos interesa a nosotras, sólo el look, a secas. A muchos les cuesta acotar sus apreciaciones cuando se trata de un personaje como Cristina Fernández, pero yo la miro como un ícono de moda, un ícono a la elegancia y el buen gusto.


Siendo bien justas con ella, sus ropas jamás se repiten. Los looks de Cristina Fernández tienen siempre un refinamiento especial. Su pelo siempre luce impecable, a pesar que ella, se nota debe tener sus cincuenta años. Aún así, su piel y su rostro, siempre están maquillados, sus joyas son discretas, pero valiosas, y detalles tan ínfimos, como sus uñas, llaman la atención, cada vez que la vemos en una foto.

Ya quisiera tener la mitad de la ropa que tiene Cristina, aunque sea por un rato. Ahora entiendo por qué tantas la envidian. Cristina Fernandez, debe haber entendido que para demostrar inteligencia, no sólo hace falta tener un buen discurso, una buena idea y un buen plan a futuro, también se ha dado cuenta, de lo importante que es la imagen, sobre todo en un mundo donde el machismo prevalece. Los hombres siempre se han vestido con looks clásicos, y es lo más cómodo para ellos, y opciones, muchas no tienen que digamos, entonces, poco y nada se les puede criticar, sea para bien o para mal.

Para desgracia de los hombres, las mujeres tienen demasiadas opciones para vestirse diferentes cada día, para ir a una reunión y hacer que todos se den vuelta a mirarlas. A Cristina le pasa un poco de eso. Estoy segura que si ella fuese a gobernar de jeans y zapatillas, muy pronto le estarían golpes mediáticos por llevar un look que no va acorde a su cargo, y de seguro, ningún argentino se sentiría representado por una pordiosera. Pero así es la crítica, a veces tan amarga, que más vale ir bien ataviado,  a fin de cuentas, nunca se dará en el gusto, a todos.

Fotos:  BBC