Romántica y femenina. Esa es la definición de mujer que la diseñadora argentina -y de reconocimiento internacional- Mónica Socolovsky pronuncia desde sus prendas, desde la elección de los materiales con que trabaja y desde los pequeños detalles.

Este axioma, junto con los elementos esenciales y la naturaleza, es el hilo conductor de su colección otoño-invierno 2008/2009, que exhibe en las fashion weeks de Londres, Paris y Milán, mientras en el hemisferio sur las mujeres en la calle apenas están luciendo looks primaverales.

El naranja óxido, el verde selva, el violeta más puro, el berenjena, el negro carbón o el marfil, son colores con los que ha trabajado en un repertorio de diseños que abarca todos los largos y escotes, desde el palabra de honor al corazón.

En sus más de treinta años de profesión, su especialidad son los vestidos de fiesta -con bordados a mano y pedrería de lujo- y presta atención a cada detalle y etapa de la producción, supervisando y modelando sobre el propio cuerpo para que las caídas y los cortes sienten bien independientemente de la talla.