La verdad es que se solía creer, al menos en el mundo de los focos y los escenarios, que vestirse de amarillo era sinónimo de mala suerte. En realidad, el mito tiene una parte racional, ya que en la TV y en el cine, las prendas amarillas con las luces que se utilizan y las cámaras no favorecen nada y pueden quitarle la gracia a una fantástica escena. Pero ya se sabe que del hecho al mito hay un paso, y aún en pleno SXXI pocos conocen la verdadera historia y muchos son los que rechazan el amarillo.

Sin embargo, la moda está para cambiarlo todo, como las más fashionistas ya sabrán, y la verdad es que para este verano, desde las pasarelas nos prometen desmitificar al color amarillo como el de la mala suerte y convertirlo en un must have de nuestro armario.

De seguro que ya han visto muchos escaparates en los que los vestidos de ese color abundan y nos llaman a comprarnos el que lleva muchos años siendo rechazado. Bajo mi punto de vista, al menos que no se dediquen a rodar películas o a asistir a platós de televisión, el amarillo es un color que favorece bastante, tanto a las morenas como a las más claras de piel, si apostamos por el tono más fuerte del color. Así que si todavía no lo tienen, empiecen a buscarlo, al menos si no se quieren quedar fuera de onda.