Este invierno se acabó la discreción, lejos de colores oscuros esta temporada vienen chillones y extravagantes. Se impone una moda a caballo entre lo descarado y lo elegante. Las joyas son el complemento estrella y en ellas no existen las medias tintas. No se llevan grandes, ¡se llevan enormes!

Los collares y gargantillas vienen con intrincados diseños barrocos que alternan oro, plata, piedras preciosas y formas de lo más variado. Podemos encontrar diseños abstractos, motivos étnicos, formas florales o geométricas o complicadas combinaciones de ambos como en el caso de esta espectacular gargantilla de Lanvin.

Este tipo de complemento se convierte en protagonista absoluto de cualquier look, lo que implica llevarlo solo. Olvídate de bolsos labrados, anillos y brazaletes. Si llevas un collar de este tipo es para cederle el protagonismo absoluto.

Un consejo: Las gargantillas muy voluminosas favorecen sobre todo  a chicas pon poco pecho, si no es tu caso es mejor que te decantes por anillos o brazaletes como estos:

Tres rosas tamaño XXL con brillantes incrustados hacen que el oro brille con destellos plata. Sin duda este año Lanvin apuesta por el exceso en clave floral y por los volúmenes extremos. Este tipo de brazaletes consiguen alcanzar el equilibrio entre elegancia y extravagancia combinándolos con colores neutros y básicos como el blanco, el negro, el beige o el gris. Aunque si eres de las que arriesga al 100% con las últimas tendencias lo puedes combinar con color como la modelo de la foto.

¿Ves este modelos demasiado para ti? Si no estás acostumbrada a las joyas tan grandes ni siquiera en la muñeca prueba con esta combinación:

Se trata de un modelo más discreto y elegante, realizado en brillantes con motivo floral también pero mucho más plano, el diseño trepa desde la muñeca hasta el antebrazo. ¿Quieres darle el punto de glamour perfecto? Usalo sobre unos guantes de cuero largos por encima del codo.

Fuente y fotos: VOGUE