Contemplar el desfile Ágatha es divertido y entretenido, la montaña de colores que aparecen ante ti te acaban emborrachando, aunque cuando estás a punto de desfallecer ante tal “embriagador” arcoíris, aparece un giro en su colección y te termina gustando lo que ves. Aunque nos guste, sabemos que nada de lo que vemos lo compraremos; bueno rectifico, hay varias piezas que sí son interesantes para llevar en determinados momentos, aunque estas son de la linea comercial de nuestra amiga Ágatha Ruiz de la Prada.

No entrare a comentar los colores pues me llevaría días, creo que si nombro los que no aparecen terminamos antes, no es novedad pero carece de negros, grises, marrones… todo vivo y alegre. Una gustazo cromático para el ojo (si sabes soportarlo).

Me ha llamado la atención el uso de lineas marineras en algunos de sus vestidos, sin duda un intento de incluir prendas pret-a-porter en su desfile, sin olvidar esos volúmenes jugando con los linos, bolas de colores y lentejuelas con un ojo puesto en el diseño retro de los 60 y 70 y como estamos en crisis, usando retales para crear vestidos patchwork.

Ágatha Ruiz de la Prada en estado puro, adelante, alegra tu vista con un carrusel de colores.