Ágatha Ruiz de la Prada volvió a darle color a Cibeles con ese toque divertido, extravagante soñador e irreverente al que nos tiene acostumbrados.

La mujer que propone Ágatha se atreve con todo y se sale de los moldes de lo tradicional para poner un sello de estilo propio a su imagen.

Esta temporada sin embargo, a parte de los vestidos globo, los volúmenes y formas imnposibles y como no, los corazones gigantes, hemos visto también ropa de diario con un toque muy divertido y funcional.

Vestidos entallados, trajes de chaqueta, jerseys, toreras, abrigos tanto cortos como largos, blusas y camisetas que combinaban con sencillez con discretos vaqueros de pitillo.

Mucho rojo en todas sus versiónes y también azules, verdes, amarillos, fucsias y naranjas. han sido la paleta de colores escogida para este año.

Las telas más destacadas han sido los paños de lana, el  muflón, mucho algodón en tricot, y para los vestidos de fiesta; satén, rasos, tafetán y por último jaquard y terciopelo, un material perfecto para el frio del invierno.

Y una vez más el punto fuerte han sido los complementos:

Sencillos y divertidos sombreros realizados en capelinas de lana, gafas extravagantes, divertidas y bastante imposibles, bolsos en diferentes colores realizados en charol y zapatos de distintos colores pero sin adornos, muy básicos y perfectos para el día.

Aqui tenéis un resumen:

Fotos: Elle