Ya te hemos contado que este verano se llevan todo tipo de colores. Desde maquillaje tropical hasta tonos naranjas pasando por rositas o los típicos negros de smokey eye que nunca pasan de moda. Así que si quieres estar a la moda y no encuentras ese color que buscas, ¿por qué no haces tus propias sombras?

Es mucho más fácil de lo que parece, ya que sólo necesitas pigmentos sueltos o una paleta que tengas y que quieras combinar, un poco de alcohol y un envase en el que vayas a poner las sombras. Aunque parezca un poco complicado, el resultado es super profesional y apenas tienes que tener un poco de mañana. Quizás la primera no te salga tan bien como debiera, pero las siguientes serán estupendas.

También puede ser útil para sacar las sombras de los estuches individuales y prensarlos en un estuche nuevo. Así podrás ahorrar espacio en tus viajes o en tu cajón del maquillaje.  O, el uso que más me gusta, arreglar esa sombra que se nos ha caído al suelo y se ha roto.

Lo primero que tienes que hacer es echar el pigmento en el recipiente que hayas elegido y añadir unas gotas de alcohol de manera que se forme una pasta que no sea muy líquida. Después tienes que coger un papel secante o una tela (mejor un trozo de tela pequeño) y ponerla sobre el recipiente. Aprieta con una moneda o algo que tenga un tamaño un poco más pequeño para quitar el exceso de alcohol. Si notas que hay mucho líquido, debes añadir un poco más de pigmento. Cuando hayas acabado este paso, déjala secar 24h antes de usarla.

¡Listo! Ya tienes tu propia paleta personalizada.