Lo sano está de moda así que hoy hablamos de un tema serio: Cuidado con estos ideales de belleza que pueden amenazar la salud.
Hablar de ideales de belleza es hablar de uno de los tópicos con mayor efecto en nuestras vidas. Sí, la sociedad se ha configurado de manera tal que parece que muchos nos tenemos que ocupar (y preocupar) por cumplir con determinados cánones para forjar así nuestro valor propio, autoestima, imagen personal; y, encajar, de cara al amor romántico, entrevistas de trabajo, vida profesional, círculos sociales, etc.
Lamentablemente, esta paranoia colectiva nos hace susceptibles a modas y a técnicas para conseguir estos ideales de belleza que muchas veces acaban por comprometer nuestro presupuesto y, sobre todo, nuestra salud física y mental.
Afortunadamente, cada vez son más las personas que van tomando conciencia de este hecho y advirtiendo sobre los peligros de esa búsqueda constante de la ¨belleza¨. Por eso, en el marco del Día Mundial de la Salud, hemos decidido escribir un artículo sobre este tema… porque alcanzar determinados ideales de belleza puede ser un gran peligro para nuestra salud.

Queremos advertirte y –sobre todo– que sepas que ninguno de esos esfuerzos es realmente necesario. Aunque parezca un cliché es una gran verdad: todos somos bellos a nuestra manera. Lo que nos diferencia nos hace únicos y especiales y todos podemos sacarnos partido… Pero, lo más importante: Nuestra salud es primero. Estar bien por dentro es lo que nos hará brillar por fuera y aprovechar al 100% las múltiples capacidades que nos dan nuestros cuerpos para luchar por nuestros sueños, conseguir lo que queremos, disfrutar de la vida y vivir bien.
Ideales de belleza que pueden amenazar la salud
Juventud = Belleza
Nos han dicho que solo somos bellos cuando somos jóvenes. Parece que con la edad perdemos ¨la belleza¨. Nos bombardean con publicidad de productos antienjevecimiento. Este es un ideal dañino que ha causado daños a miles de hombres y mujeres de todos los ámbitos de la vida, independientemente de su edad, raza o clase.
La lucha por alcanzar este ideal no solo es absurda sino, además, estéril. Envejecer –con mucha suerte-, vamos a envejecer todos. De hecho, qué bonito sería abrazar esta etapa de la vida en la que somos más experimentados en muchos ámbitos para disfrutar de las cosas más auténticas y sin poses, sin tantos complejos que nos anulan.

Buscar la eterna juventud hace que cientos de personas se sometan a tratamientos y operaciones estéticas que pueden comprometer su salud y cuyos resultados muchas veces no son favorecedores. Quizás el riesgo más grande es justamente el daño que hacemos a nuestra autoestima rechazando cualquier signo de la edad de nuestros cuerpos.
Muchas cremas y tratamientos han causado estragos a lo largo de los años pero, a pesar de los avances tecnológicos y científicos, aún pasan estas cosas. Por ejemplo, un nuevo (y caro) tratamiento de belleza consiste en aplicar mascarillas de oro puro sobre la piel como rejuvenecedor. Según sus defensores, esta técnica sirve para frenar la descomposición de la elastina, reactivar las células que producen el colágeno y mejorar la microcirculación a nivel celular. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York, parece demostrar lo contrario. En realidad, mientras las micropartículas de oro pueden ser inofensivas, las nanopartículas podrían acelerar la formación de arrugas e inhibir la capacidad de la piel de sanarse por sí misma.
Blanco sobre negro
Los medios de comunicación nos han mostrado un mundo en el que hombres y mujeres de tez clara son más atractivos que los de tez más oscura. Internalizar estos ideales de belleza no solo favorece al racismo en la sociedad sino que causa muchos daños en el ámbito personal y de la aceptación propia.
Como consecuencia de esto, las personas recurren también a actividades como el blanqueamiento de la piel y la modificación de su cuerpo para lograr este estándar de belleza. Dichas actividades pueden presentar una amplia gama de efectos nocivos en un individuo. Se ha demostrado, por ejemplo, que las cremas blanqueadoras contienen elementos cancerígenos que pueden favorecer el cáncer de piel. ¿Es tan importante alcanzar los estándares de belleza occidentales que uno arriesgaría su salud? Para algunos, la respuesta es lamentablemente sí.

Delgados estamos más guapos
Un ideal que se nos presenta de forma transversal, sin importar la raza. Por favor, la próxima vez que veas la imagen de una mujer que parece ser una talla dos o un hombre con un cuerpo cincelado, es importante comprender que estas imágenes no son realistas ni típicas. Basta ya. Alguien delgado no está necesariamente sano y hay que tener mucho cuidado con esto.
Muy a menudo olvidamos que los trastornos alimentarios, así como las fuerzas que pueden desencadenarlos (dietas ¨mágicas¨, por ejemplo), son un problema global en la actualidad. De hecho, los ideales occidentales rígidos están cada vez más presentes en las culturas de todo el mundo, introduciendo estándares dañinos de delgadez en particular donde nunca antes hubieran existido.
En Japón, por ejemplo, un país que históricamente había mantenido estándares de belleza distintos de los ideales occidentales, con figuras curvilíneas asociadas a valores positivos como la riqueza y la fertilidad, -hoy en día-, alrededor del 30% de las mujeres entre los 20 y los 30 años se clasifican como de bajo peso. Esta proporción ha aumentado rápidamente desde la década de 1980. Los ideales de belleza occidentales están permeando otras culturas y generando nuevas ansiedades alrededor del mundo.

Esto es relevante porque, sobre todo entre las mujeres, compararse con otros cuerpos delgados genera incomodidad con el propio cuerpo, lo que a su vez contribuye a estados de ánimo bajos y pérdida de autoestima. Aquellas que aspirasen a imitar esas figuras estilizadas podían acabar en una espiral peligrosa de alimentarse deficientemente o incluso de vomitar lo ingerido.
Otro ejemplo:
En un estudio de 2002, se expuso a los habitantes de la isla de Fidji a programas de televisión occidentales. Hasta la fecha, los moradores del lugar habían preferido mujeres más grandes, asociándolo a una señal de salud. Pero tras ver como modelos a las mujeres de los programas televisivos occidentales, las habitantes del lugar empezaron a padecer desórdenes alimentarios. Shame on us.
Hay más: En los últimos años se ha ido un paso más allá, el modelo de belleza impuesto no solo es muy delgado, sino que además es musculoso.
Músculos y belleza
Uno de los temas que ha ganado adeptos es la ¨fitspiration¨ o inspiración para estar en forma. Son fotografías o vídeos en los que se ve a las mujeres en poses que privilegian la exposición de los músculos, como el abdomen o los glúteos. De ese modo, parece que están promocionando el ejercicio sano, pero si se analizan los textos que acompañan a las imágenes, se puede observar que muchas veces incluyen mensajes que se centran en la imagen del cuerpo y en nada más. ¿Es este cuerpo musculado el nuevo ideal de belleza?
Las doctoras Bozsik y Bennet hicieron su propio estudio. En él observaron cómo las menores de 15 años elegían como modelo a las más musculadas y delgadas. Una circunstancia que hace temer a las autoras que estemos ante otra idea tóxica sobre el modelo femenino que genere más insatisfacción y trastornos.
La exposición al sol
El bronceado es, en realidad, uno de los mayores enemigos de la piel. Exponerse al sol responsablemente por un rato cada día es bueno para la salud, pues ayuda a la generación de vitamina D. Sin embargo, la exposición prolongada es dañina para nuestra piel, y la principal responsable de las arrugas, manchas y otros problemas dermatológicos, además de un demostrado causante de cáncer.
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– vello + felicidad
En la década de los 50 se puso de moda remover el vello corporal con rayos X. Según la mercadotecnia de la época, era una práctica completamente segura (aunque claro, también decían que el cigarro era bueno para la salud). Las pacientes eran expuestas a rayos X por horas y la mayoría de ellas sufrieron de dermatitis, comezón e incluso cáncer. La ciencia ha avanzado mucho en este sentido pero, sin duda, son prácticas con las que hay que seguir teniendo mucho cuidado y elegir muy bien en qué sitios las realizamos, en caso de que decidamos hacerlo.
Cuidado
Como ha dicho la cineasta italiana Elena Rossini, autora del documental The Illusionists, a la revista Mic:
«Los ideales de belleza occidentales, en realidad, ideales de belleza occidentales creados por el hombre, se han extendido al resto del mundo a través de la globalización y ahora se los mantiene como modelos incluso en lugares como India y Japón (…)Y tienen consecuencias muy peligrosas».
La belleza es algo que no se puede estandarizar, es un atributo subjetivo que varía de persona a persona. Los hábitos de cuidado saludable nos conducen a una vida sana en la que podamos disfrutar más de nuestros cuerpos y no son una licencia para juzgarnos unos a otros por razones tan superficiales como las que nos da el espejo.
No merece la pena poner en riesgo nuestra salud por intentar vernos de una manera que realmente es irrelevante y cero trascendental. Lo que realmente es trascendental y nos va a ayudar a alcanzar nuestros objetivos es cuidar bien de nuestra salud física y mental. Valorarnos a nosotros mismos por lo que somos y no por cómo nos vemos es el primer paso para lograr todo lo que queremos y ser más felices, que es lo realmente importante.

Vamos a romper estos ideales de belleza, a dejar de complacer a los demás y a querermos más como somos, sin tantas condiciones.