Cada vez somos más exigentes con nuestro aspecto físico. Si se lleva el pelo claro, nos teñimos de rubio, si se lleva el pelo con flequillo, nos adaptamos al corte, que se lleva la piel morena, nos damos rayos UVA hasta quedar como si hubiésemos estado dos meses en Conil… Pero, ¿qué ocurre cuando lo que se pone de moda es el color de ojos?

Hasta hace poco tiempo, nos teníamos que aguantar. Las que tienen los ojos claros triunfaban y las de los ojos marrones, que eran más del montón, tenían que jugar con otras partes de su cuerpo para resaltar más. Ahora ya todo es mucho más fácil gracias a las lentillas de colores. Gracias a los avances de la ciencia, cada vez son más cómodas de llevar y se notan muy poco. En ocasiones, si no se fijan mucho, casi ni se darán cuenta de que las llevas.

Esta moda es muy habitual últimamente y ya cuesta trabajo saber si los ojos son realmente de ese color o no. Además, puedes llevarlas a diario o ponértelas sólo en ocasiones especiales. Un día podrás tener los ojos verdes y al día siguiente dorados. Incluso, si te atreves, ¡puedes lucir una mirada vampírica con tonos rojos! Aunque esto mejor dejarlo para carnaval o alguna fiesta temática si no quieres ir asustando al personal.

A la hora de usar estas lentillas tienes que tener en cuenta que el color base de tu iris influirá en el resultado final. Aunque se adaptan a todo tipo de ojos, ocurre como con el tinte: si tu color es más claro el efecto se verá más que si la base es oscura.

Lo que sí te recomendamos es que, antes de comenzar a usarlas, consultes a un profesional si no estás acostumbrado a lucir lentillas. Y siempre, siempre, cómpralas en tiendas especializadas, ¡con los ojos no se juega!