Miuccia Prada ha plasmado su pequeño y a la vez gran corazón travieso en una propuesta divertida, sensual y insolente, inspirada en formas muy propias de la lencería fina y la ropa interior, que ocupa telas de crepé provenientes de rincones más inhóspitos de China, raso y sable, entre otras telas suaves…

En esta colección de Miu Miu, quizás están marcadas esas tendencias setenteras e inmortales de Yves Saint Laurent, las que a su vez se inspiraban en esas asombrosas damas de las sombras de París en los años 40.

La vivacidad de antaño se vió reflejada en los brillos neón de la paleta de colores de Miu Miu, con brazos cargados de pulseras, impresiones de manzanas y corazones rodeados por un signo rebozante de neón también.

Los vestidos de crepé se vieron con escotes masculinos y femeninos acampanados, los pantalones de algodón iban emparejados con chaquetas militares muy bien equipadas, que bien podrían haber sido parte del armario de Marlen Dietrich. Las cosas se han mantenido intactas desde aquellos viejos y antiguos años, y esto es un fiel mantra que podríamos atribuirle a Miuccia esta vez.

Las recreaciones del vestuario que usaban esas arpías de los sesenta, regresan con todo, embriagándonos como nunca antes. Las proporciones y las nuevas telas usadas para esta nueva vieja moda, son simplemente irresistibles.

Vía: style