Que el glamoroso mundo de la moda tiene su costado oscuro -que incluye cuestiones como la explotación de trabajadores y el poco cuidado del medio ambiente- es una denuncia que, a lo largo de los años, ha tomado muy diversas formas –desde los concienzudos informes “Moda sin Tóxicos” de Greenpeace hasta películas en tono de comedia como Zoolander, del genial Ben Stiller-.

Desde el costado constructivo de la crítica, la Asociación de Investigación de la Industria Textil (Aitex) impulsa hace unos meses la certificación de productos textiles verdes. Su etiqueta “Made in Green” certifica que la prenda ha sido fabricada en centros de producción donde se respeta el medio ambiente y los derechos universales de los trabajadores.

En la lista de empresas verdes publicada no aparecen aún grandes nombres ni marcas masivas, pero el apoyo de personalidades de todos los ámbitos –como Eduardo Galeano, Joan Manuel Serrat, Adolfo Domínguez, Arantxa Sánchez Vicario, Rosario Flores, Juan José Millás, entre otros- es puntapié importante para la iniciativa.

Aitex es una asociación privada sin ánimo de lucro, propietaria de la marca “made in Green” en los 25 países de la Unión Europea; una marca registrada que empieza a convertirse en todo un símbolo para quienes ofrecen o buscan productos elaborados con la garantía de ausencia de sustancias nocivas para la salud, tanto de quienes los usan como de quienes participan en su fabricación.