La moda de los piercing y los tatuajes ya lleva un rato largo insertándose en los adolescentes, en las tribus urbanas y los desadaptados, mostrando su lado más amable y estético y ocultando el peligro que traen consigo.

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Los problemas más comunes que se producen con los piercing son las infecciones que deben ser tratadas por un médico para que aplique antibióticos y la alergia al níquel y otros metales, la cual aparece según las estadísticas en un 45% de la población.

Otros riesgos más graves son la transmisión de enfermedades como la hepatitis, el SIDA, y eso sin contar el riesgo de sufrir deformaciones permanentes en la cara, como caída de las fosas nasales y de las cejas, haciendo ver a la persona con la piel suelta y floja.

Los que nunca deben ponerse piercing son los alérgicos y los que tienen acné. En cuanto a medidas de seguridad, hay que estar muy seguros que el material se esteriliza bien y se siguen normas básicas de higiene en el lugar donde se aplican.

En el caso de los tatuajes, el problema podría ser aún mayor, ya que en caso de producirse una alergia a alguno de los componentes que dan color a la figura, la piel comenzara a supurar, picar y formar vesículas hasta que se elimine el causante.

Para hacerse un tatuaje deben informarse acerca de la composición de las tinturas, y cerciorarse del tamaño de sus partículas ideales para que no migren, que serían 6 micras. Antes de aplicarte un tatuaje, es mejor que hagas una prueba de sensibilidad con todas las pinturas que te apliques en una pequeña zona, de lo contrario las consecuencias serán catastróficas para tu piel.

Foto: Flickr