¿Alguna vez has oído hablar del término lipstick index. Pues bien, se trata de un concepto que fue acuñado a principio del 2000 por Estée Lauder para definir un curioso efecto: en épocas de crisis económica importante, las ventas de pintalabios aumentan. El motivo de esto es que se trata de un cosmético económico en relación con otros, por lo que puede ser un capricho asequible a la mayoría de los bolsillos de los consumidores.

En España ya ha comenzado a verse esta tendencia. Desde que se levantó el confinamiento completo, según un estudio de Idealo, se observa como a partir de julio la demanda ha ido subiendo progresivamente hasta alcanzar un aumento del 234,54 % de septiembre.

Tras este espectacular crecimiento podemos encontrar varios motivos. Por un lado, el aumento del interés en las barras de labios permanentes y semipermanentes, que permiten seguir llevando este cosmético sin riesgo de que se manche la mascarilla y la cara con su uso. También la vuelta a la oficina ha servido como excusa a muchas españolas para estrenar color de labios tras muchos meses trabajando en casa. Finalmente, la necesidad emocional de sentirse mejor, no solo estéticamente, sino como respuesta al actual ambiente de pesimismo.

“Pese a que debido al uso de la mascarilla la lógica nos indicaba que la demanda de pintalabios debería haber seguido cayendo, lo cierto es que desde los meses de verano hemos ido viendo un sustancial aumento en la demanda, ya sea por la necesidad de darnos un capricho asequible o porque ya nos hemos acostumbrado a las mascarillas y hemos encontrado maneras de no mancharnos con el pintalabios”, comenta Adrián Amorín, country manager de idealo. “El efecto lipstick index viene siendo estudiado desde hace tiempo y es otro indicador que demuestra que el clima económico impacta de manera clara en el comportamiento de compra de los consumidores”.

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