La primavera acecha y las temperaturas han empezado a subir. Sin embargo, no podemos confiarnos y, como dice el refranero español, todavía quitarnos el sayo.

Tenemos muchas ganas de dejar atrás los abrigos y las bufandas, empezar a enseñar un poco y estrenar el nuevo modelo primaveral que nos compramos hace unos días.

El día que sale soleado y sabiendo que ayer ya hizo bastante calor, osamos ponernos esa blusa de tela fina, el suéter de media manga o el vestido floreado con escote. Nos sentimos muy bien, más optimistas, más vitales, aunque, en la sombra, también nos sentimos un poco más heladas. Siempre se puede solucionar con un buen abrigo. Pero, como el día se nuble y se mueva un poco de aire, lo mejor será no quitarse el abrigo en todo el día, por lo que no podemos lucir el nuevo modelito y corremos el riesgo de pillar un constipado.

Por otro lado, las más precavidas, siguen vistiendo con el suéter de lana, los leotardos y la bufanda, aunque ya llevemos varios días en los que el sol aprieta fuerte desde lo alto. Por la mañana todavía refresca y se nos olvida que en las horas centrales del día la temperatura puede haber subido diez grados más. Así que nos pasamos el día sudando, arremangándonos hasta las orejas y desbocando el cuello alto de tanto estirarnos el suéter para separarlo de la garganta.

Si estas dos situaciones suceden al mismo tiempo, aunque no en la misma persona, al menos, no en la misma persona al mismo tiempo, resulta que, en la misma acera, nos cruzamos con una persona que lleva el forro polar, guantes y gorro y, dos metros más, adelantamos a otra persona que va con camiseta de manga corta.

No sé si es un término mundialmente conocido o se trata más bien de uno de los chascarrillos de mi madre pero, siempre le he escuchado decir que la primavera y el otoño, son “las temporadas de la risa” por los modelos tan dispares que encontramos.

Según mi experiencia, lo mejor es poder vestirte a lo cebolla, con prendas que puedas ir quitándote según vayan subiendo las temperaturas a mediodía y, del mismo modo, puedas ir poniéndote según vaya refrescando.