Este mes de noviembre se cumplen 100 años de una de las prendas que quizás más juego nos ha dado a las mujeres en ropa interior como es el sujetador.

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Definitivamente no hay una prenda de ropa que mejor defina a una mujer como es su sujetador, pero eso no es de ahora. En la antigüedad ya tenemos los primeros  ejemplos de sujetador, ya sea en la época romana como en la antígua Grecia. Así tenemos que al principio las mujeres usaban una especie de bandas sobre el pecho para evitar su envejecimiento. Por otro lado, el primer sujetador confeccionado tal y como lo conocemos hoy es el año 1866 y estaba elaborado a base de cables y seda. Tres años después, se crea el primer corset y años después en Estados Unidos se crea el primer sujetador con aro que inicialmente no tiene mucho éxito.

La primera patente que se tiene registrada es en 1914 por Mary Phelps-Jacobs. Su idea nació de la incomodidad que producían los corsé a las mujeres a medida que éstas iban adquiriendo mayor peso en la sociedad.
Al principio, la labor del sujetador era ocultar el pecho de las mujeres, y poco a poco se fue perfeccionando la técnica de fabricación para evitar que hiciera daño y dificultara respirar, como pasaba con el corsé, pero que a la vez resaltara las curvas femeninas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las materias primas y la mano de obra escaseaban, por lo que eran las propias mujeres quien comenzaban a crear sus propios sujetadores desde su casa gracias a los patrones que acompañaban ciertas publicaciones femeninas. Incluso usaban tela proveniente de los trajes de novia o de paracaídas que encontraban por ahí.
Una vez que la Segunda Guerra Mundial fue historia, era hora de recuperar el glamour que necesitaba la sociedad, y nadie mejor que Hollywood para dárselo, pero eso es algo que te contaré el la próxima entrada.