A cada edad se hace necesario utilizar una crema específica diferenciada, que cubra la necesidad específica de la piel en cada momento.

claudia

Cuando se es pequeña, con un suave aceite emulsionado basta para mantener la piel en buenas condiciones de hidratación y cuidado, sin embargo a medida que maduramos, hay que ir sofisticando los cuidados, adquiriendo cremas que ataquen de raíz los detonadores del envejecimiento.

Entre los 20 y los 30 años, basta con cremas que hidraten la piel, sin olvidar el contorno de los ojos, que es una zona sensible por excelencia y tiene por fuerza que mantenerse hidratada para evitar las arrugas.

Para evitar la aparición de bolsas y ojeras, hay que aplicar las cremas con toquecitos suaves que den un vaivén alrededor de los ojos, insistiendo en especial sobre el párpado inferior. En la zona de los ojos hay que usar una crema específica.

Ya cumpliendo los 30 años, es necesario utilizar cremas anti arrugas, que eviten la aparición de las temidas patas de gallo. Hay que darle especial énfasis a los cuidados nocturnos, aplicando una capa generosa de crema y mascarillas hidratantes, que te garantizarán amanecer con una piel del uno.

Desde los 40 años en adelante hay que utilizar cremas con componentes más fuertes, como ácido hialurónico, reafirmantes y serums, que ayuden a conseguir un efecto inmediato.

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