Los traspiés que lleva dados la Ungaro desde que desapareció su fundador en 2005 son un secreto a voces en el mundo de la moda. En todo este tiempo, no han podido conseguir al sustituto idóneo, hasta ahora. En el camino han errado con nombres tan impredecibles como Lindsay Lohan, que fue contratada como directora artística con un estrepitoso fracaso. No era de extrañar, su estilo no puede estar más alejado del espiritu de la firma.

El nuevo diseñador de la casa es Giles Deacon, que ha trabajado para Louis Vuitton y Ralph Lauren. La colección que ha presentado buscaba responder a las espectativas de mujeres reales y no de famosas estrellas.

La nueva colección de primavera se estrena en tonos pasteles pálidos, y evoca noches vestidas de encajes transparentes. Toques fluorescentes y trazos cortados con láser dieron el punto novedoso a una colección de  líneas clásicas.  El desfile estuvo más que interesante, aunque no se perdió nunca de vista el objetivo principal de ésta temporada; que las piezas debían ser “ponibles” y venderse con facilidad, reto que se consiguó sobradamente.

No podemos dejar de comentar los espectaculares vestidos largos, de líneas puras, sencillas y absolutamente elgantes. El punto atrevido lo dieron los cortísimos vestidos de encaje transparente y los bañadores brillantes. Como seña de modernidad y tendencia destacaron los broches de lentejuelas y perlas con forma de flor y los tocados con plumas de avestruz en colores chillones.

La colección de Ungaro se definía entre los asistentes como convenientemente “austera”, lejos de las extravagancias de otros modistos, han apostado por prendas que se puedan usar dentro de tener una confección y un diseño que delata la alta costura.

Fuente: Europa press

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