La Colección Temperley Otoño/Invierno 2011, denota una marcada tendencia retro, elegante y refinada, con una mirada adulta y pulida.

El tono del diseño, fue más sexy que decadente. Para abrir, el desfile comenzó con un saco negro con volantes sobre una falda de satén en color rosa con una impresión ajustada de encaje negro, haciendo una inteligente alusión a la ropa más propia de alcoba o quizás a la  lencería.

Para complementar el cuadro, los guantes largos de cuero negro y una mirada de femme fatale terminaron de dejar un tufillo peligroso.

A pesar que la mayor parte de la ropa mostrada en el desfile estuvo perfecta, hubo una parte que se vio empañada por algunos vestidos que no tenían el aspecto halagador que por lo general debería dar un vestido. Quizás se debió al calzado incorrecto o a una parte superior ligeramente alterada. En cualquier caso, Temperley aún tiene motivos para celebrar.

Lo que más me llamó la atención de esta propuesta fue en todo caso, ese toque medieval de los vestidos, que vistos desde una perspectiva que va más allá de la época de la cual se inspiran, son más elegantes de lo que estamos acostumbrados a ver.

Vía: Style