Duchas de agua fría: beneficios para la salud

En la sociedad que nos ha tocado vivir, términos como ansiedad o estrés se encuentran desgraciadamente a la orden del día. Es por ello que, dentro de esa vorágine que llamamos «día a día», muchos buscamos acciones sencillas que, con poco tiempo y esfuerzo, repercutan positivamente en nuestro maltrecho organismo. Y un ejemplo claro lo tenemos con las duchas de agua fría. Algo que, afortunadamente, resulta más sencillo que nunca gracias a la posibilidad de regular la temperatura sin alteraciones. Siendo materializable gracias a la instalación en nuestras casas de avanzados termostatos con la capacidad de adaptarse a la piel de una forma natural y saludable. No obstante, y más allá de cualquier tipo de proclama propagandística, la hidroterápia térmica cuenta con una serie de beneficios que hacen de las duchas de agua fría sean una opción muy a tener en cuenta como hábito saludable. Compartimos con vosotros algunos de ellos a pie de párrafo:

El secreto para una piel, un rosotro y un cabello perfecto

El agua fría en el rostro tonifica la tez, es bueno para el acné, mejora la circulación y ayuda a cerrar los poros. Por no hablar de que resulta muy estimulante y nos despierta y activa.

Lavarse el pelo con agua fría mejora la circulación de la sangre en la cabeza. Facilitando, de esta forma, que nuestro cuero cabelludo esté sano y fuerte. Además, cierra la cutícula del cabello. Algo que protege a nuestro pelo del frío, uno de sus principales enemigos.

Las bajas temperaturas, ojo con pasarse, dilatan nuestros vasos sanguíneos, mejorando la circulación y haciendo que la piel se oxigene mejor. ¿Resultado? Dicho proceso de purificación nos dejará una piel mucho más firme y elástica. ¡A la altura de cualquier bebé! Eso sí, nada de lo anterior cobraría sentido si no lo complementásemos con una serie de consejos para cuidar la piel, que tampoco podemos dar de lado.

Todo son ventajas

Por si fuera poco, y más allá de los beneficios en zonas específicas de nuestro cuerpo, los baños de agua fría también ejercen funciones positivas en nuestro cuerpo a nivel global. Uno de los síntomas más visibles es un aumento claro de energía causado por el shock que genera la fluctuación de temperaturas. Aunque tampoco nos podemos olvidar de la mejora de nuestro sistema inmunológico. Diversos estudios, y tiramos de ciencia, han demostrado que los baños de agua fría reducen el número de enfermedades comunes, como el refriado, en cerca de un 30%.

Y la cosa no se queda ahí. Hace un momento os hablábamos de la fatiga anímica que el endiablado ritmo de vida actual causa en la mayoría de nosotros. Pues bien, las duchas con aire fría estimulan y mejoran nuestro estado emocional. Algo que, precisamente, repercute en una clara disminución del grado de ansiedad. Reduciendo, en muchos casos, la incidencia de determinados cuadros depresivos.

Como habéis podido leer, al contrario de lo que muchos podríamos pensar, las duchas de agua fría, como parte de los tratamientos de hidroterapia, son tremendamente beneficiosas para nuestro organismo. Y no, no hemos inventado nada. Se trata de una técnica que ya usaba en la Antigua Grecia el padre de la medicina, Hipocrates. ¿Apetece una ducha helada?

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