Las gemelas Olsen siempre han tenido algo especial en cada una de sus colecciones, y esta vez el foco es la elegancia y el lujo. Entre las prendas ícono de esta colección, están las que llevan puestas las propias hermanas, como el abrigo de lana negro con mangas de piel de cordero y joyería propia que lleva puesta Mary-Kate, mientras Ashley se viste con un vestido negro de gasa.

La historia de Ashley en el mundo de la moda, comienza desde cuando estaba recién empezando la universidad, haciendo algo que muchos amantes de la moda añoran: buscar la camiseta perfecta. Como Ashley tenía más recursos que la mayoría de los estudiantes, puso una fabrica en Los Ángeles a trabajar para ella y creo lo que tenía en mente.

Con el tiempo, ella y Mary-Kate, lograron dar con algo que a todas las mujeres les gusta: la costura francesa que baja por detrás.

La camiseta resultante quedó hecha con una maquina de ropa interior, y después de tanto esfuerzo en crearla, era la hora de venderla, y así fue como les ocurrió a estas hermanas, el concepto de ropa de lujo con sede en Nueva York, fabricada no sólo en Estados Unidos sino también en Italia, con una marca que evoca el tipo de calidad de Savile Row de Londres.

Ashley dice que había una necesidad de conceptos de lujo en materia de moda, y más aún cuando se es pequeño, se necesita hacer cosas aún más hermosas, que no hagan ver masivas a las chicas bajas como ella.

Desde el lanzamiento de la marca en el 2006, poco a poco las hermanas Olsen han ido adquiriendo relevancia, y así fueron nominadas al premio Nuevo Talento en los prestigiosos premios CFDA de Estados Unidos, y en abril, recibieron el apoyo de Michelle Obama, que llevaba su falda plisada en una aparición de televisión.

Las clientas son chicas mayores de 25 años, trabajadores dispuestas a gastar su dinero en calidad y prendas clásicas que se ajustan bien y no se desgastan con facilidad. Este ha sido el secreto de hallar un público fiel que pretenden agrandar las hermanas, por todo el globo.

Vía: Fashion.telegraph