Aún para algunos afortunados son días de playa. Septiembre va a ser caluroso y queremos mostrarte 8 claves de un bronceado saludable y cómo conseguirlo.
El calorcito se ha extendido al mes de septiembre y eso siempre nos da margen para disfrutar un poco más del sol. Podemos aún inventar una escapada a la playa de última hora o simplemente irnos a tomar el sol al parque. Las opciones están y no queremos que te pillen desprevenida.
Este verano hemos hecho especial énfasis en cómo protegerte del sol. Incluso dedicamos un par de artículos más a: la lista definitiva con los mejores protectores solares de rostro; y nuestras recomendaciones para cuando vayas a buscar tu protector solar facial.
En todos esos escritos comentamos sobre la importancia de un bronceado saludable, pero ahora queremos profundizar en lo que es y en cómo conseguirlo. Esperamos que estos consejos os sean de utilidad.

¿Qué es un bronceado saludable?
Muchas veces, cuando nos exponemos al sol queremos broncearnos. Está claro. Se va el invierno, nos vemos pálidos y nos entran ganas de mejorar el color de nuestra piel. Eso está bien y es normal.
Ahora bien, los riesgos de la exposición solar -sin tomar los cuidados necesarios- son ya conocidos. Exponernos de manera indiscriminada al sol puede tener efectos nocivos para nuestra salud, nuestra piel y también para nuestro aspecto. Un bronceado excesivo tampoco se ve bien. La clave está en el equilibrio.
Un bronceado saludable es el que te permite mejorar el color de tu piel, estimular su pigmentación natural, de forma sostenida. Y, para que así sea, tiene que partir de la base de una correcta y profunda hidratación. El bronceado saludable no se pela, perdura; y, sobre todo, no produce efectos negativos sobre tu piel o tu salud.
Consiste exactamente en mejorar tu aspecto, disfrutar de los amplios beneficios del sol, sin ponerte en riesgo.

Beneficios de obtener un bronceado saludable- No pones en riesgo tu salud.
- Te ves mejor. Ganas color pero con equilibrio.
- No manchas tu piel. Obtienes un color uniforme.
- Cuidas tu piel ante un envejecimiento prematuro, acelerado por el efecto de los rayos UVA.
- No te quemas. Te bronceas, no te pelas, evitando ese desagradable aspecto manchado y el daño que haces a tu piel.
- Luces mejor y más saludable.
- Activas la melanina de tu piel y absorbes vitamina D, sin hacerte daño.
- Un buen bronceado mejora el aspecto general de tu piel. Jimmy Coco -responsable del buen color que lucen los ángeles de Victoria’s Secret, Victoria Beckham y Ariana Grande, entre otras – dice que:
¨Un buen bronceado puede hacer que parezcas hasta cuatro kilos más delgada.»
- No pones en riesgo tu salud.
- Te ves mejor. Ganas color pero con equilibrio.
- No manchas tu piel. Obtienes un color uniforme.
- Cuidas tu piel ante un envejecimiento prematuro, acelerado por el efecto de los rayos UVA.
- No te quemas. Te bronceas, no te pelas, evitando ese desagradable aspecto manchado y el daño que haces a tu piel.
- Luces mejor y más saludable.
- Activas la melanina de tu piel y absorbes vitamina D, sin hacerte daño.
- Un buen bronceado mejora el aspecto general de tu piel. Jimmy Coco -responsable del buen color que lucen los ángeles de Victoria’s Secret, Victoria Beckham y Ariana Grande, entre otras – dice que:
¨Un buen bronceado puede hacer que parezcas hasta cuatro kilos más delgada.»
Cuando tenemos buen color nos vemos más favorecidas y tenemos la sensación de tener una piel más firme y tonificada.

¿Cómo se consigue un bronceado saludable?
Tenemos varios consejos:
1. Exfoliación
Limpia tu piel tres o cuatro días de exponerte al sol de todas las impurezas y células muertas. Este paso es clave para conseguir un bronceado saludable y más uniforme, a la vez que cuidas tu piel y favoreces la acción de sus hidratantes naturales.
Puedes usar un exfoliante casero o comercial. Este, por ejemplo, es especial para preparar la piel para el bronceado.

2. Alimentación
Sí, hay alimentos que potencian la pigmentación y activan la melanina, de forma que se convierten en una gran ayuda para favorecer ese ansiado moreno uniforme. ¿Cuáles son los más conocidos?
Betacarotenos: este nutriente (precursor de la vitamina A) es el pigmento responsable del color rojizo / anaranjado / amarillo de muchos vegetales y resulta fundamental para la renovación celular de la piel y la producción de colágeno. Se ha demostrado también que aumenta la resistencia de la piel y que le otorga un tono anaranjado. Zanahorias, espinacas, cebada, melocotones, pimientos, remolacha… estimulan la melanina y protegen tu piel.
Yo probé una vez incluir zanahorias en mis batidos naturales previos a la playa y el resultado fue súper notorio.

Vitamina E: es un potente antioxidante que neutraliza la acción de los radicales libres. Aceites de primera presión en frío, semillas (de girasol, lino y sésamo), frutos secos, pimiento, aguacate, espárragos, espinacas, acelgas, perejil, melocotones, kiwis y aceitunas son ricos en esta vitamina. Muchos son de esos alimentos que te ponen guapa.

Bayas de goji: el aceite de estas semillas estimula la oxigenación celular y restaura el manto hidrolipídico de la piel, aportando elasticidad y firmeza. Excelente opción para tus batidos para adelgazar y los smoothie bowls de moda.

3. Hidratación
Es fundamental para un bronceado saludable: tomar mucha agua, mantenerte hidratado por dentro, y por fuera. Para hacerlo por fuera, aplica aftersun y crema hidratante constantemente.

4. Respeta las horas
Primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde son las más recomendadas para exponerte al sol. Evita hacerlo durante el mediodía. Y si te toca hacerlo sí o sí, procura buscar alguna sombra en la que puedas resguardarte la mayor parte del tiempo. Aparte, por supuesto, de usar siempre -a todas horas- suficiente protección solar.
Si no hay sombras, o tienes que desplazarte, usa un sombrero, gorra o algún accesorio que ayude a cubrirte un poco.

5. Toma el sol con conciencia
No se trata de tumbarte al sol todo el día. Cuida de ti y de tu piel. No la sometas a ese daño de manera indiscriminada. Verás las consecuencias.

6. Protector solar
Lo dicen los dermatólogos, el protector solar es el cosmético número 1. La recomendación es usarlo todos los días, sobre todo en el rostro, que es una zona especialmente expuesta. Pero, cuando se trata de obtener un bronceado saludable también es el protector solar tu principal aliado. Nada de bronceadores o productos que deshidraten tu piel sin protegerla de los efectos negativos de los rayos solares.
Con la protección solar adecuada mejorarás también el color de tu piel, pero de forma sana.

7. Cápsulas de protección
También hay cápsulas de protección solar que te ayudan a obtener un bronceado más saludable. Si está entre tus posibilidades, ¿por qué no?
Este producto ayuda a defenderse contra los radicales libres que conducen al envejecimiento prematuro de la piel. Es óptimo para vacaciones o durante períodos de exposición al sol y ofrece una potente protección antioxidante.

¿Si uso una fotoprotección alta tardaré más tiempo en broncearme?
La respuesta es rotunda: sí, el bronceado se producirá más lentamente y necesitarás más horas para conseguir el mismo bronceado que consiguirías sin fotoprotección. Pero, por favor, sigue leyendo, porque no hay discusión respecto a la necesidad de usar fotoprotección. Aunque tardemos más tiempo en ver el bronceado, no vamos a tener una fase inicial de eritema (rojez) y, además, conseguiremos un color más bonito, uniforme y duradero con mayor calidad de piel, menos seca y arrugada.

8. After sun
Después del sol hay que seguir trabajando para que el bronceado saludable se mantenga. Después de la exposición solar hay que hidratar muy bien la piel. Son muy buenas las mascarillas frías post-solares para calmar la piel, equilibrarla y descongestionarla después de tomar el sol. Y para realzar el bronceado usa productos específicos para después del sol. Deben ser ricos en antioxidantes y que aporten luminosidad.
En el cuerpo, aplica mucho aftersun. Es la única manera de garantizar que durará.

Esperamos que con estos consejos puedas obtener y, sobre todo, mantener tu bronceado saludable. ¿Ya te estás cuidando?